Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor

China: nuevas relaciones Gobierno chino-Vaticano. Perspectivas

Deja un comentario

Cuando Pekín quería crear un “Papa chino”

Liu Goupeng, miembro de la Academia china de Ciencias Sociales, cuenta como en los años ’50 las autoridades de la República popular pensaron crear un propio Pontífice. Y explica porqué, con el Acuerdo con la Santa Sede, se archiva la idea de una “Iglesia nacional hecha por si misma”

Una bandera china en Plaza San Pedro

CONDIVIDI
SCOPRI TOP NEWS
Pubblicato il 14/01/2019
Ultima modifica il 14/01/2019 alle ore 16:19
GIANNI VALENTE
ROMA

En 1951, las autoridades de Pekín querían incluso crear un “Papa chino”. Ahora, con el Acuerdo provisional firmado con la Santa Sede el 22 de octubre de 2018, han reconocido el papel del Sucesor de Pedro en el nombramiento de los obispos católicos chinos. Basta con el enfrentamiento de estos datos para demostrar cuantas cosas han cambiado, y ha confirmar que el Acuerdo provisional ha archivado la idea de crear una Iglesia china nacional “separada” del Papa y de la Iglesia universal. Lo documenta con la claridad propia de los académicos de alto rango el profesor Liu Guopeng. Y la autoridad de sus argumentos está conectada también con su pertenencia a la Academia china de Ciencias Sociales (Cass), definida por Foreign Policy como el principal think tank operativo en Asia.

Liu Guopeng es profesor asociado en el Instituto de investigación de las Religiones mundiales de la Cass. Sus investigaciones y su contribuciones académicas se concentran en la Historia moderna y contemporánea de la Iglesia católica en China. El académico chino ha publicado una monografía sobre la “indigenización” de la Iglesia católica en China durante el periodo del arzobispo Celso Costantini. Y en la entrevista siguiente, entre otras cosas, define como fuera de lugar y engañoso cualquier comparación entre el Acuerdo China-Santa Sede sobre el nombramiento de los obispos chinos y las vicisitudes de la “Lucha por las investiduras” que enfrentaron el papado y el Sacro Imperio Romano durante la Edad Media europea. La Academia china de Ciencias Sociales (Cass) es la principal organización nacional de investigación académica de la República popular china dedicada al estudio en el campo de la filosofía y las ciencias sociales. La Academia es subsidiaria del Consejo de Estado de la República popular China.

Como histórico del cristianismo en China, ¿cómo valora el Acuerdo provisional entre la Santa Sede y el Gobierno chino sobre el nombramiento de los obispos?

“El acuerdo confirma la superación definitiva de la idea de crear en China una ’Iglesia nacional’ separada del resto de la Iglesia católica universal. Esa perspectiva viene archivada, aunque ciertas fórmulas unidas a aquella idea podrán todavía ser utilizadas en el lengua oficial durante cierto tiempo”.

¿Por qué esa perspectiva “separatista” le parece objetivamente superada?

“Porque después de casi 70 años de relaciones difíciles por las dos partes, el Gobierno chino ha reconocido el primado del Papa, y esto es lo más importante. Así se deduce del acto que la Iglesia católica en China es parte de la Iglesia católica universal. Se reconoce que todos los católicos chinos están en plena comunión con el Papa, e incluso con todos los católicos y todas las Iglesias locales del mundo”. Mientras en China se ponen las condiciones para resanar la plena comunión entre la comunidad china abierta y aquella definida “dixia”, que literalmente significa “subterránea”. Son tres comuniones. Es importante. Sobre todo si se tiene presente que en los años cincuenta del siglo pasado existía quien quería de verdad crear una Iglesia nacional china separada. Habían elegido incluso quien debía ser el ’Papa chino’…”.

Se trata de un detalle que pocos conocen…

“Ocurrió de verdad. En enero de 1951, el obispo Zhou Jishi di Nanchang fue invitado a asumir el encargo de “Papa” de China. Él se negó. Pero de verdad hubo quien tuvo esta idea. Mientras ahora viene públicamente reconocido el papel del Papa, también en los nombramientos episcopales, y su comunión jerárquica con los obispos chinos”.

¿Qué representaron las auto-elecciones de los obispos?

“En los primeros Congresos de los católicos chinos convocados por el Gobierno se decía que la Iglesia en China habría mantenido lazos de naturaleza espiritual y religiosa con el Papa. Pero después, de 1958 a 1962, hubo más de 40 “auto-elecciones” de obispos sin el consentimiento del Papa. Así se apuntaba a cortar esos lazos entre los católicos chinos y el Pontífice, tratándolo como un enemigo político. También si de palabra se decían dispuestos a reconocer al Papa como jefe espiritual”.

¿Es útil trazar semejanzas con la lucha medieval de las investiduras?

“No lo creo. Son situaciones completamente diferentes. En Occidente, durante esos siglos, la Iglesia se había estructurado como institución que podía entrar en conflicto con el poder civil, moviéndose en el mismo nivel. En China las instituciones religiosas en la historia no han tenido nunca este tipo de relación, al mismo nivel, con el poder político. Y no puede existir ese tipo de lucha. Si se elige la vía de la lucha, el poder político prevalece siempre. Incluso por esto parece muy significativo que China haya aceptado hacer un acuerdo sobre el nombramiento de los obispos con la Santa Sede, que es una realidad institucional esencialmente religiosa. Es la primera vez que sucede una cosa de este tipo”.

¿Y qué indica esto, por parte de las autoridades chinas?

“Las autoridades chinas no habrían aceptado el acuerdo, si éste hubiese parecido a sus ojos como una pura concesión de poder en ventaja de otra entidad política, una especie de cesión de su largo brazo de hierro, sobre el modelo de la lucha para las investiduras. La Santa Sede y la Iglesia tienen una naturaleza propia, diferente de las instituciones políticas. Y el nombramiento de los obispos tiene que ver con esta naturaleza. Estos datos han abierto poco a poco el camino hasta llegar al acuerdo. Y, de hecho, insisto que es la primera vez que el gobierno chino firma un acuerdo de este tipo con una autoridad religiosa. No había ocurrido nunca antes”.

¿Existe una relación entre el acuerdo y el establecimiento de las relaciones diplomáticas?

“No existe una conexión directa e inmediata. Pero firmando el acuerdo, el Gobierno chino ha reconocido implícitamente la soberanía sui generis de la Santa Sede. Una soberanía dúplice, que implica también la función del Estado vaticano. Así, por esta vía, se ven las premisas que podrán llevar en futuro al reconocimiento pleno entre las dos partes y el establecimiento de relaciones oficiales a nivel diplomático”.

Quienes critican el acuerdo repiten que la Asociación patriótica de los católicos chinos (Ap) es incompatible con la doctrina. ¿Cómo se afronta este problema?

“El papel de la AP, después del acuerdo, parece haber tomado una nueva dimensión. Y después del acuerdo, ciertas cosas que se decían ya no valen. El acuerdo ha cambiado el marco entero”.

¿En qué consiste este cambio?

“Primero el trabajo ejercitado por la Asociación patriótica negaba en los hechos el papel del Papa. Pero ahora que ha sido reconocido por el Gobierno el papel del Papa también en el nombramiento de los obispos, ya no es así. La función y la finalidad de la AP han cambiado. La inscripción a la AP se ha convertido de hecho en un símbolo, una forma de registro solicitado para demostrar que los obispos y sacerdotes son leales con el gobierno y respetan el orden chino. Esto me parece muy natural”.

Entre los muchos problemas abiertos está el de la Conferencia episcopal (Colegio de los obispos), organismo no reconocido por la Santa Sede porque no comprende todavía los obispos llamados “clandestinos”, no reconocidos por el gobierno y las autoridades civiles.

“Si hoy en China los obispos son todos legítimos desde el punto de vista canónico, entonces la legitimación de toda la Conferencia episcopal por parte de la Santa Sede me parece solo una cuestión de tiempo. Como también la armonización entre el sistema de la circunscripción eclesiástica a la que se refieren los documentos oficiales vaticanos –correspondiente a las diócesis en vigor antes del nacimiento de la República popular china– y el diseñado de nuevo en las últimas décadas del siglo pasado según las disposiciones del Gobierno. Estas son todas las cuestiones que podrán ser afrontadas en la comisión de trabajo entre China y la Santa Sede, trabajando con paciencia, y encontrando los necesario acuerdos caso por caso, cuando será necesario”.

¿Las comunidades católicas llamadas “subterráneas” son penalizadas con el acuerdo?

“Reciben mal el acuerdo sobre todo los grupos más intolerantes con el gobierno y hacia lo aparatos, y aquellos que identifican la propia contrariedad al gobierno como un trato fundamental de la propia identidad comunitaria”.

¿Es una actitud muy difundida?

“En realidad, entre los católicos chinos de las comunidades “clandestinas”, muchos están contentos o por lo menos esperan a ver los efectos del acuerdo. La unidad con todos los demás católicos chinos podrá hacer bien si verán que pueden vivir su pertenencia a la Iglesia sin cerrarse en pequeños grupos o sin tener que esconder nada. Además hay que tener en cuenta que las comunidades católicas evangélicas están creciendo y entre ellos se empiezan a encontrar muchos empresarios y profesores”.

Giuseppe Wei Jingyi, obispo de Qiqihar no reconocido por el gobierno chino, ha dicho que estamos viviendo una situación en la que para la Iglesia Católica en China está terminando la época de la clandestinidad. ¿Usted qué opina?

“Yo también creo que es así. No por presión u orden de alguien sino porque la clandestinidad ha sido una elección unida a situaciones históricas particulares. En los años cincuenta, quien no quería seguir a los obispos auto-elegidos se echaba a un lado. Durante la revolución cultural, todos tuvieron que mantener la fe en secreto. Ahora, con la nueva situación, no hay necesidad de permanecer siendo clandestinos”.

El acuerdo con la Santa Sede se produce mientras aumentan los controles y una legislación más rígida para regular las actividades de las comunidades religiosas. ¿No es una contradicción?

“Parece una contradicción pero por otra parte no se puede imaginar realmente un desmantelamiento radical del sistema que regula la política religiosa en China. Los problemas van afrontados y resueltos en el respeto de las reglas. El primer interés del gobierno sigue siendo siempre la estabilidad social. Y el acuerdo con la Santa Sede ha sido visto también como una contribución a la claridad y a la estabilidad social. El gobierno quiere que todo sea según el orden y la ley, no quiere grupos religiosos en la sociedad que se sustraigan a las autoridades”.

¿Qué efecto tienen sobre el gobierno chino los grupos que desde fuera lo atacan en nombre de los cristianos?

“Esto provoca irritación. Saben que hay quien quiere usar los problemas de la Iglesia en China para hacer presión internacional sobre el gobierno chino. En los contrates geopolíticos que ahora afectan a China todo puede ser utilizado. También por esta razón el gobierno chino ha decidido trabajar directamente con la Santa Sede. Saben que todos pueden aprovecharse de las situaciones delicadas,

Autor: loiolaxxi

periodista, jesuita, bloguero, profesor, jubilado

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.