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Nueva ley USA para actuar en apoyo a las minorías religiosas en Medio Oriente

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Trump, “defensor christianorum”, firma la ley sobre el genocidio

Aplausos agradecidos de los obispos del Medio Oriente y estadounidenses para el jefe de la Casa Blanca, después de que firmara el documento con el que el gobierno de Estados Unidos se compromete a apoyar a las minorías víctima de los yihadistas en Irak y Siria, y a cazar a los autores de los crímenes

Trump, “defensor christianorum”, firma la ley sobre el genocidio

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Pubblicato il 13/12/2018
Ultima modifica il 13/12/2018 alle ore 16:21
GIANNI VALENTE
ROMA

El presidente Donald Trump se presenta nuevamente como el “defensor de los cristianos”, entre los aplausos agradecidos de los obispos del Medio Oriente y algunos influyentes y potentes líderes de círculos eclesiales del Occidente. Lo hizo el pasado martes 11 de diciembre, cuando firmó la “Iraq and Syria Genocide Relief and Accountability Act (HR390)”, la ley con la que se compromete oficialmente al gobierno de Estados Unidos a ofrecer asistencia humanitaria (y no solo) a los yazidíes y a los cristianos del Medio Oriente, representados como víctimas de un «genocidio» que habría sido perpetrado en los últimos años por las redes yihadistas en Siria e Irak.

En la foto del recuerdo de la ceremonia de la firma del documento, se ve a Trump rodeado por un pequeño grupo feliz, que incluye, entre otros, a la embajadora estadounidense ante el Vaticano, Callista Gingrich, al Caballero Supremo Carl Anderson (líder de los Caballeros de Colón) y a un radiante Bashar Warda, arzobispo caldeo de Erbil. Trump también se ganó el agradecimiento del arzobispo Timothy Broglio, ordinario militar de Estados Unidos que también guía la comisión del episcopado por la paz y la justicia internacional. Hace algunos días, en una entrevista con el sitio iraquí ankawa.com, el mismo arzobispo Warda (que en febrero de 2015 fue uno de los eclesiásticos que pidió con mayor énfasis una intervención militar occidental contra “Daesh” para «defender a los cristianos») dijo que la ley que estaba por ser aprobada era «un punto de luz al final del túnel».

La ley que acaba de firmar Trump asume las consecuencias de la decisión (que comenzó con la legislación en la época de la Administración Obama) de aplicar la definición de “genocidio” a los crímenes perpetrados contra cristianos y yazidíes en Siria e Irak por parte de grupos extremistas de inspiración yihadista, como los grupos afiliados al autoproclamado Estado Islámico (“Daesh”). El nuevo instrumento legislativo transforma en una obligación de la política nacional de Estados Unidos el apoyo financiero a proyectos humanitarios que ayuden en la estabilización, la tutela y la defensa de las minorías religiosas afectadas por los crímenes de las milicias yihadistas. La ley permite que el Departamento de Estado de Estados Unidos lleve a cabo investigaciones penales y que arreste a sujetos identificados como autores de violencia y persecución en contra de las minorías religiosas.

Después de la firma del documento, el mismo Trump confirmó el compromiso de los aparatos estadounidenses para perseguir y golpear a los responsables de tales crímenes. «En esta propuesta de ley», declaró Kristina Arringa, vicepresidenta de la Comisión estadounidense sobre la libertad religiosa internacional (Uscirf), «reconocemos también el mensaje de que los responsables de estos crímenes, incluido el genocidio, no podrán escapar de la justicia».

La ley firmada por Trump contó con el consenso unánime tanto de la Cámara de los Representantes como del Senado. Según indica la nueva acta legislativa, los proyectos y el financiamiento a favor de las minorías religiosas en el Medio Oriente podrán ser administrados por grupos religiosos (“faith based groups”) ya comprometidos en la defensa de los cristianos y de las demás comunidades étnico-religiosas presentes en las zonas conflictivas del Medio Oriente. Esta decisión de la actual Administración de los Estados Unidos suscita mucho interés y nuevos estímulos en la galaxia de los grupos y redes que se movilizan en Estados Unidos y en el Occidente del Atlántico del Norte bajo la bandera de la defensa y de la protección de los cristianos del Medio oriente. Estos sujetos podrán, a partir de ahora, competir para reunir fondos y administrar los recursos que los aparatos estadounidenses ponen a disposición de los proyectos de desarrollo en zonas del mundo de las que se ocupan con interés las políticas de seguridad nacional del país.

Quien propuso con insistencia involucrar a las organizaciones de inspiración religiosa en la administración de los proyectos humanitarios financiados por Estados Unidos fue el vicepresidente Mike Pence, incluso provocando polémicas con estructuras y aparatos que forman parte de la ONU. Pence anunció la intención de la Administración de Estados Unidos de administrar directamente financiamientos y ayudas a favor de los Cristianos en Medio Oriente (colaborando con organizaciones religiosas y sin pasar por los organismos de la ONU) desde octubre de 2017, durante una cena de solidaridad anual para reunir fondos para los cristianos del Medio Oriente, organizada en Washington por la organización “In Defense of Christians”. «Ya no solo nos encomendaremos a las Naciones Unidas para ayudar a los cristianos perseguidos y a las minorías», dijo Pence en esa ocasión, indicando que las agencias federales habrían trabajado en el futuro «hombro con hombro con grupos de fe y raíces privadas para ayudar a los que son perseguidos por su fe. Y esto —añadió entonces— porque los grupos de inspiración religiosa con comprobada competencia y raíces profundas en esas comunidades están más que dispuestos a ayudar», mientras las Naciones Unidas «demasiado a menudo ignoran sus peticiones de financiamiento».

La ley que firmó Trump corona con éxito la actividad que comenzó con la Administración anterior, entre grupos como los Caballeros de Colón, la sigla “In Defense of Christians”, el Family Research Council, la Comisión por la ética y la libertad religiosa de la Convención de Bautistas del Sur, y el Centro por la libertad religiosa del Instituto Hudson.

La premisa fundamental para llegar a la firma de la ley por parte de Trump tiene ya bastante tiempo y hunde sus raíces en las votaciones plebiscitarias con las que el Parlamento estadounidense pidió que la Administración de Obama definiera como “genocidio” la violencia perpetrada contra los cristianos en el Medio Oriente por los yihadistas del Califato islámico. Según la disposición constitucional estadounidense, ante los casos reconocidos de genocidio el presidente de Estados Unidos debe evaluar «cuáles acciones pueden tomarse para garantizar que los responsables sean sometidos a juicio por tales crímenes» en un tribunal competente. Tal disposición no implica automáticamente ninguna opción política ni militar. Sin embargo, la eventualidad de justificar intervenciones armadas para defender a los cristianos reconocidos como víctima de genocidio estuvo presente durante toda la campaña de movilización para que se reconociera el llamado “genocidio” de los cristianos en el Medio Oriente. Cuando comenzó la campaña para las últimas elecciones presidenciales, los candidatos a la Casa Blanca que apoyaron con mayor fervor la declaración de “genocidio” fueron Hilary Clinton, Marco Rubio y Ted Cruz.

Autor: loiolaxxi

periodista, jesuita, bloguero, profesor, jubilado

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