Una submunición BLU-61 marcada para ser destruida en la gobernación de Basora en Irak, en marzo de 2018.

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(Ginebra) – Ningún Estado parte del tratado de 2008 que prohíbe las municiones en racimo violó las prohibiciones básicas sobre el uso, la producción, la comercialización el almacenamiento de estas armas, lo que resultó en un historial de cumplimiento impecable, dijo hoy Human Rights Watch durante el lanzamiento del informe Monitor de Municiones en Racimo 2018 (Cluster Munition Monitor 2018).

Monitor de Municiones en Racimo 2018 es el noveno informe anual de Coalición contra las Municiones en Racimo(CMC, por sus siglas en inglés), la coalición mundial de organizaciones no gubernamentales cofundada y presidida por Human Rights Watch. La misión del grupo es garantizar que todos los países ratifiquen y cumplan el tratado de 2008 que prohíbe las municiones en racimo, exige su eliminación requiere asistencia para las víctimas. El informe detalla cómo algunos países no signatarios, particularmente IsraelRusia y Estados Unidos, reforzaron su defensa de las municiones en racimo durante el año pasado.

“El pleno cumplimiento es esencial para garantizar que el tratado que prohíbe las municiones en racimo evite un mayor sufrimiento humano de estas armas ampliamente desacreditadas”, dijo Mary Warehamdirectora de incidencia de la división de armas de Human Rights Watch y una de las editoras del informe. “Los miembros del tratado están mostrando a los Estados que se resisten a adherirse a él que no tienen nada que perder y mucho que ganar si renuncian a las municiones en racimo y ratifican el tratado sin demora”

En EE.UU., una directiva de política del Departamento de Defensa del 30 de noviembre de 2017 abandona una política de larga data que prohíbe que EE.UU. use municiones en racimo que resulten en más del uno por ciento de artefactos explosivos sin detonar después de 2018. Human Rights Watch ha condenado la política por interrumpir un alejamiento planeado desde hace mucho tiempo del uso de estas municiones en racimo caracterizadas por su imprecisión. EE.UU. afirma que las municiones en racimo tienen utilidad militar, pero la última vez que las utilizó fue durante la invasión de Irak en 2003, con la excepción de un único ataque en 2009 en Yemen. No hay evidencia de que EE.UU. o sus aliados de la coalición hayan utilizado municiones en racimo contra el Estado Islámico (también conocido como ISIS) en Siria e Irak.

Las municiones en racimo pueden ser lanzadas desde el suelo mediante sistemas de artillería, cohetes y proyectiles, o ser arrojadas desde un avión. Normalmente, se abren en el aire, dispersando cientos de pequeñas cargas explosivas o submuniciones en extensas áreas de terreno. Muchas submuniciones no detonan con el primer impacto, dejando restos peligrosos que durante años pueden mutilar y matar como minas terrestres.

En la actualidad, hay 103 Estados partes en la Convención sobre Municiones en Racimo, y 17 países que lo han firmado pero aún no lo han ratificado. Desde que se adoptó la convención el 30 de mayo de 2008, no ha habido ningún nuevo uso, producción o comercialización de municiones en racimo por parte de ningún Estado. Todos los Estados que enfrentan el primer plazo de ocho años para la destrucción de sus arsenalesel 1 de agosto de 2018completaron exitosamente la eliminación de sus reservasentre ellos Croacia, Eslovenia y España en el último año. Cuba, un nuevo Estado parte, también completó la destrucción de sus arsenales, mientras que se espera que Suiza anuncie lo mismo de manera inminente.

La destrucción hasta la fecha de un total colectivo de 1,4 millones de municiones en racimo y más de 177 millones de submuniciones significa que el 99 por ciento del total de las reservas mundiales declaradas en poder de los Estados partes ha sido destruidoEn 2017, siete países destruyeron un total de 33.551 municiones en racimo y 1,7 millones de submuniciones.

Sin embargo, el uso de municiones en racimo por las fuerzas del gobierno sirio en las zonas del país controladas por fuerzas antigubernamentales, que comenzó en 2012, continuó durante 2017 y la primera mitad de 2018. El número de ataques con municiones en racimo registrados descendió durante el año pasado, en parte debido a la disminución del número de áreas que permanecen fuera del control del gobierno. En Yemen se han reportado muchos menos ataques con este tipo de municiones a lo largo del último año perpetrados por una coalición encabezada por Arabia Saudita, que tiene en marcha desde marzo de 2015 una operación militar contra las fuerzas houthi en el país. Esa disminución se produjo después de fuertes protestas públicas, una amplia cobertura mundial por los mediode comunicación la condena generalizada de su uso. Existe evidencia de que Egipto y Libia podrían haber recurrido al uso de municiones en racimo, pero no ha sido posible confirmar estas alegaciones de manera independiente. Ninguno de estos países es parte de la Convención sobre Municiones en Racimo.

Según el documento Monitor de Municiones en Racimo, hubo 289 nuevas víctimas en 2017 y en el 99 por ciento de los casos en los que se informó acerca de la condición de las víctimas éstas eran civiles. Eso incluyó 187 bajas en Siria y 54 en Yemen por nuevos ataques y restos explosivos que detonaron. En Laos hubo 32 nuevas víctimas, todas de submuniciones sin estallar utilizadas por EE.UU. en los años 60 y 70. El número de nuevas víctimas en 2017 supone una drástica disminución con respecto a las 971 registradas en 2016, si bien muchas víctimas no son registradas o carecen de documentación suficiente.

Desde la publicación del informe del año pasado, Sri Lanka ha sido el único país que ha ratificado se ha adherido a la convención el 1 de marzo.

Por tercer año consecutivo, Rusia votó con Zimbabue en diciembre de 2017 contra una resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas que promovía la convención, aunque 32 no signatarios votaron a favor de la resolución. Rusia participa en una operación militar conjunta con las fuerzas sirias desde el 30 de septiembre de 2015, en la que las municiones en racimo han causado graves daños a civiles.

Según el Monitor de Municiones en Racimo, 26 países, incluidos 12 Estados partes y dos signatarios, están contaminados por restos de municiones en racimo. En todo el mundo, se destruyeron al menos 153.000 submuniciones durante 2017 en operaciones de desminado. Bajo la convención, ocho Estados partes han completado la limpieza de sus tierras contaminadas.

La mayoría de los Estados partes han declarado formalmente que no conservan municiones en racimo para entrenamiento o investigación, tal como permite el tratado, aunque 12 miembros del tratado sí. Treinta han promulgado leyes nacionales para aplicar la convención, y otras 20 están en proceso de hacerlo.

“Varios Estados partes aún tienen mucho trabajo por hacer para despejar sus áreas contaminadas, asistir a las víctimas, informar sobre su implementación y garantizar que cuentan con leyes y otras medidas para penalizar cualquier violación”, señaló Wareham. “Los países que necesiten asistencia no deben dudar en pedir ayuda, ya que el cumplimiento cooperativo es la base de este tratado”

El informe Monitor de Municiones en Racimo 2018 se presentará en la Octava Reunión de los Estados Partes en la Convención sobre Municiones en Racimo, que se inaugurará en las Naciones Unidas en Ginebra el 3 de septiembre.