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La Iglesia maronita: basta de “pleitos doctrinales” en línea

Un documento firmado por el patriarca Béchara Raï trata de frenar las polémicas y los ataques personales que han surgido alrededor de la enseñanza de la Iglesia. Un fenómeno que se extiende, también analizado por Francisco en la “Gaudete et exsultate”

El patriarca maronita Béchara Boutros Raï

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Pubblicato il 16/04/2018
Ultima modifica il 16/04/2018 alle ore 17:50
GIANNI VALENTE
ROMA

 

Los pleitos y linchamientos intra-eclesiales en línea sobre cuestiones doctrinales también se extienden entre los cristianos de Oriente. Una tendencia que la Iglesia maronita trata de contrarrestar con una iniciativa particular: un “vademécum” doctrinal, con todo e instrucciones pastorales, que, paradójicamente, se dirige no a los que se acercan por primera vez al cristianismo, sino a quienes (sacerdotes, religiosos, pseudo-expertos y entendidos, santones del teclado, laicos “militantes” de algún grupo o formación eclesial) están transformando en campo de batalla, mediante los medios tradicionales o con las redes sociales, los contenidos de la fe católica.

 

El documento, firmado por el patriarca maronita Béchara Boutros Raï, se llama “La verdad que libera y une”. Fue divulgado el pasado lunes 9 de abril y se presenta como un compendio doctrinal al que deben atenerse todos los que intervienen en los medios o debaten sobre cuestiones y temas relacionados con la fe católica y con el magisterio de la Iglesia.

 

El pronunciamiento patriarcal tiene claros objetivos, como el de tratar de frenar las polémicas, ataques personales, acusaciones venenosas de carácter doctrinal en contra de sacerdotes u obispos lanzados por pequeños tribunales doctrinales virtuales que se multiplican también en la blogósfera maronita, en donde se llega incluso a crear falsas cuentas de en las redes sociales. El texto patriarcal trata de volver a poner «las cosas en su sitio»: reivindica la función magisterial de la autoridad eclesiástica, representada «en la persona del Patriarca y de los obispos»; llama a los miembros del clero y de las comunidades religiosas a tratar cuestiones y éticas en los medios de comunicación después de haber obtenido la autorización del propio obispo o del propio superior; recuerda a todos las disposiciones canónicas que pueden caer sobre quienes utilizan los medios para transmitir ideas o contenidos no compatibles con la enseñanza de la Iglesia, o sobre quienes difaman a los demás actuando sin espíritu de «corrección fraternal».

 

Los “trols inquisidores” a la carga

 

Confirma la alarma sobre los “púlpitos virtuales” utilizados para atacar sobre cuestiones doctrinales el caso del sacerdote Ramzi Jreige, blanco de pesadas acusaciones después de que hubiera dedicado a la Virgen y a la devoción mariana un episodio del programa que dirige en una red de televisión que no tiene relación con la Iglesia. Sin embargo, en internet también se difunden videos contra obispos y se van formando, alrededor de figuras individuales con actitud de garantes de la ortodoxia doctrinal, pequeñas “iglesias en línea” de seguidores fanáticos que salen a cazar herejes y “enemigos”.

 

El “vademécum” doctrinal

 

Los obispos maronitas se dan cuenta de que la ferocidad de los ataques y de las polémicas sobre cuestiones doctrinales están sembrando confusión y un sentimiento de extravío entre los bautizados. Muchos fieles se han dirigido al Patriarca y a los obispos para pedirles que hagan algo. En los seis capítulos del documento se delinea una especie de “prontuario” doctrinal cuyo objetivo es volver a proponer la enseñanza oficial de la Iglesia en relación con las cuestiones y los temas preferidos de los que alimentan las polémicas intra-eclesiales y los ataques en las redes sociales.

 

La lista de los argumentos que afronta el documento patriarcal es más que elocuente. El Patriarca Raï, entre otras cosas, se ve obligado a aclarar y a repetir que la Revelación divina pública se ha cumplido plenamente con Jesús y se considera concluida con la muerte del último de los Apóstoles. También indica que las revelaciones privadas no añaden contenidos al “Depositum fidei”; repite que las verdades de fe no están sujetas a revisión o corrección en su contenido, puesto que se basan en la Revelación divina, y al mismo tiempo el Espíritu Santo ilumina a la Iglesia y la guía para que pueda tener un conocimiento más profundo del Misterio.

 

En relación con el infierno, el Patriarca repite, con el Catecismo de la Iglesia católica, que se trata de un «estado» de definitiva auto-exclusión de la comunión con Dios, y no de un lugar físico; también repite que la Iglesia rechaza la doctrina de la Apocatástasis, según la cual al final de los tiempos todas las criaturas, incluido Satanás, serán reintegradas en la plenitud de lo divino. Sobre el culto a María y a los santos, el documento repite que su intercesión se basa en la mediación de Cristo, único Salvador. Y con respecto al diablo, en el quinto capítulo del documento, se rechazan las teorías y las concepciones que le atribuyen un poder absoluto sobre el mundo, llegando a concebirlo casi como una “divinidad mala”, capaz de competir con la omnipotencia de Dios.

 

También sobre las oraciones y sobre los ritos de curación, el documento llama a la sobriedad y a la moderación, recordando que también las prácticas de los exorcismos deben verificarse bajo la supervisión del obispo, y lejos de cualquier tipo de espectacularización mediática.

 

Las instrucciones pastorales

 

En el sexto capítulo, que contiene las indicaciones pastorales, el Patriarca maronita insiste en que todos los que todos los que usan las redes sociales, los textos, la enseñanza y cualquier otra actividad para difundir contenidos incompatibles con la doctrina de la Iglesia están pecando contra Cristo, «que ha enseñado la verdad y la ha entregado a la Iglesia». Al respecto, el documento aclara que, «según las leyes de la Iglesia y la especial ley maronita», los miembros del clero diocesano y religioso que tengan intención de utilizar los medios para presentar programas o afrontar cuestiones de fe, deben obtener un permiso especial de los obispos de sus diócesis y de sus superiores.

 

Contagio global

 

Desde junio de 2017, durante su sínodo anual (según refirió la Agencia vaticana Fides), los obispos maronitas habían pedido que se redactara un compendio teológico-pastoral para que sirviera como instrumento de referencia con el objetivo de disciplinar las disputas en línea en relación con cuestiones doctrinales. En esa ocasión, el Patriarca Béchara Boutros Raï también denunció el debilitamiento de la «preparación teológica, dogmática y espiritual» del clero, aspecto que relacionaba con el fenómeno de los sacerdotes comprometidos en el auto-complacimiento de la propia presencia en los medios de comunicación.

 

Todavía es demasiado pronto para medir los efectos de la iniciativa que ha tomado el patriarcado maronita con la intención de contrarrestar el viento de feroces polémicas y ataques personales que enrarece la atmósfera eclesial. Pero lo que es seguro es que la preocupación pastoral y el enfoque crítico expresado en el documento reflejan algunas de las consideraciones expresadas en la “Gaudete et exsultate”, la última exhortación apostólica del Papa Francisco: «También los cristianos», escribió el obispo de Roma en el documento firmado el pasado 19 de marzo, «también los católicos pueden formar parte de redes de violencia verbal a través de internet y de los diversos foros o espacios de intercambio digital. Aun en medios católicos se pueden perder los límites, se suelen naturalizar la difamación y la calumnia, y parece quedar fuera toda ética y respeto por la fama ajena».

 

Así, añadió el Papa, «se busca compensar las propias insatisfacciones descargando con furia los deseos de venganza». Sin embargo, por el contrario, sería conveniente tener presente, sobre todo dentro de la Iglesia, que «no nos hace bien mirar desde arriba, colocarnos en el lugar de jueces sin piedad, considerar a los otros como indignos y pretender dar lecciones

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Autor: loiolaxxi

periodista, jesuita, bloguero, profesor, jubilado

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