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Lesoto: un pequeño Estado africano

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Tres elecciones en apenas cinco años

sca una coalición que facilite un Gobierno fuerte

 

Por Carolina Valdehíta / Ciudad del Cabo (Sudáfrica)

 

[En la imagen superior vecinos de Ha Khoabane se dirigen a Ha Lesoiti para participar en las elecciones parlamentarias celebradas en Lesoto el 28 de febrero de 2015 / Fotografía: Getty Images]

 

Resulta toda una proeza resistir como estandarte de la tradición africana siendo un Estado que depende en gran medida del país que lo bordea. Los reinos de Suazilandia y de Lesoto se han mantenido alejados del occidentalismo que convirtió a Sudáfrica en una prolongación de Europa, como si estuviera mal colocada en el mapa africano. El Reino de Lesoto, con una geografía que durante siglos jugó a su favor facilitando su resistencia, dispone de un paisaje político tan desigual como lo es su terreno. La batalla que desde hace años enfrenta a Pakalitha Mosisili y a Thomas Thabane ha forzado a los ciudadanos a acudir a las urnas tres veces en los últimos cinco años. La última vez ha sido el 3 de junio, cansados de que ningún presidente haya sido capaz de enderezar la economía del país o de mermar el desempleo y la pobreza.

Los comicios anteriores, en 2012 y 2015, no dieron un claro ganador, lo que provocó que se formasen dos Gobiernos de coalición, que al poco tiempo se derrumbaron sumiendo al país en crisis políticas cíclicas. Esta tercera llamada a las urnas llegaba después de que el primer ministro Mosisili perdiera una moción de confianza en el Parlamento en el mes de marzo. Con esperanza de reforzar su mandato, este convocó elecciones, viéndose de nuevo las caras con su archienemigo político, Thabane, en una jugada donde no obtuvo la suerte que esperaba. La coalición All Basotho Convention (ABC), la propuesta liderada por Thabane, se alzaba vencedora consiguiendo 48 de los 80 escaños directamente disputados en el Parlamento, compuesto por 120 miembros. Aunque ambos rivales sabían que no sería posible un Gobierno sin coalición, este resultado da la vuelta al tablero después de que Mosisili arrebatara la presidencia a Thabane en 2015. El Congreso Democrático (DC por sus siglas en inglés), encabezado por el presidente saliente, ocupará 30 escaños. Los analistas apuntan a que será necesario pactar con tres partidos para conseguir los 61 diputados que necesita para gobernar.

La inestabilidad política que acompaña a Lesoto no es nueva. Se trata de un país con una fuerte presencia militar en el que se han vivido varios golpes de Estado desde la independencia. Continuar con esta dinámica es lo último que necesita este país, al que antaño se conocía como Basutolandia. Entonces, sus principales enemigos eran los reinos colindantes con quienes tuvo algunas batallas durante el siglo XIX. La llegada de los colonos hizo que en 1860 se convirtiera en un protectorado británico y 15 años después en una colonia. La presencia británica, que nunca fue numerosa ni férrea, alejó a Basutolandia de la administración afrikáans, permitiéndole su autonomía. A mediados de los años 50 del siglo pasado surgieron los primeros partidos políticos que presionaron por la obtención de la independencia. En 1966 el territorio se conformó oficialmente como Reino de ­Lesoto.

 

Thomas Thabane, presidente de Lesoto
Thomas Thabane, elegido presidente de Lesoto en las elecciones del pasado 3 de junio / Fotografía: Getty Images

 

Mosisili y Thabane son viejos conocidos. Ambos comenzaron su carrera política en los 70 y vivieron el proceso de la llegada de la democracia tras la independencia. La formación universitaria de Thabane se completó en Sudáfrica, Botsuana y la Unión Soviética. Su primer cargo de importancia llegó tras el golpe de Estado de 1986, cuando Metsing Lekhanya derrocó al primer ministro Leabua Jonathan y nombró a Thabane como secretario del Consejo Militar y como asesor político militar. Posteriormente ocupó las carteras de Exteriores y de Información y Radiodifusión, hasta que un nuevo golpe de Estado le obligó a exiliarse en Sudáfrica durante tres años. En 1994 regresó al país integrándose en el Gobierno de Ntsu Mokhehle, hasta que 13 años después fundó su propio partido y se convirtió en el líder de la oposición. En 2012 ganó las elecciones por primera vez a Mosisili, que ocupaba el cargo de primer ministro desde 1998. En agostode 2014 un intento de golpe de Estado forzó una nueva huida de Thabane a Sudáfrica, después de que el ejército rodeara su vivienda. Regresó a Lesoto escoltado por la policía de Sudáfrica cuando consideró que su vida ya no corría peligro y convocó elecciones anticipadas en 2015 que dieron la victoria a Mosisili. La crisis se acentuó después de que este decidiera no cesar al jefe del Ejército, Tlali Kamoli, por su implicación golpista y de que se volvieran comunes las represalias hacia los opositores.

El repentino asesinato de la mujer de Thabane, Lipolelo Thabane, de 58 años, el pasado 14 de junio, horas antes de su toma de posesión como primer ministro podría ser la chispa que avive una brecha. Aunque el matrimonio permanecía separado desde 2012 esperando a que el divorcio se hiciera efectivo, las extrañas circunstancias que rodean su muerte (fue asesinada por un hombre desconocido cuando se dirigía a su vivienda en compañía de una amiga) pueden ser determinantes durante las próximas semanas para el futuro político del país.

Lesoto es una monarquía constitucional donde el poder ejecutivo es ejercido por el Gobierno. Dos tercios del territorio se disponen entre una montañosa geografía, y su población ya supera los dos millones de habitantes. Gran parte de ellos viven en zonas casi incomunicadas, a veces únicamente accesibles a caballo, a pie o por vía aérea, un factor que ha complicado siempre el desarrollo de las elecciones. Algunos analistas señalan que Mosisili podría haberse visto afectado en la votación, ya que la mayor parte de su electorado vive en áreas rurales. Un total de 1,2 millones de personas se habían registrado para votar, según cifras de la Comisión Electoral.

Se sabe cuándo termina Sudáfrica y cuándo empieza Lesoto en el momento en el que el asfalto de la carretera se torna en un camino de arena y piedras, los coches son sustituidos por asnos y las viviendas de resistente ladrillo por construcciones de adobe y paja. Lesoto ha quedado durante tiempo a la deriva de Sudáfrica, a quien suministra agua y energía hidroeléctrica desde hace algunos años, siendo fundamental para su economía, y con quien le conviene mantener buenas relaciones para garantizasen su estabilidad. Sin embargo, el desarrollo sudafricano en infraestructuras apenas ha calado en este pequeño país donde la minería juega un papel fundamental. Pero en este entramado de montañas los cultivos no son sencillos, y las duras condiciones del hábitat hacen que la esperanza de vida sea de 50 años para los hombres y de 48 años para las mujeres. La escasez de trabajo y de posibilidades de mejora han llevado a muchos nacionales a cruzar las fronteras en busca de un mejor porvenir en Sudáfrica, generalmente en trabajos relacionados con la minería.

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Autor: loiolaxxi

periodista, jesuita, bloguero, profesor, jubilado

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