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Migrantes muertos en el Mediterráneo central.

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Mediterráneo central: Se dispara el número de muertes mientras la UE da la espalda a las personas refugiadas y migrantes

  • Amnistía Internacional pide al gobierno español una declaración pública de reconocimiento a las ONG que han contribuido a tareas de salvamento y rescate
  • Los cínicos acuerdos con Libia condenan a miles de personas a correr el riesgo de morir ahogadas o ser violadas y torturadas
  • 2017 amenaza con ser el año más mortal en la ruta de migración más mortal del mundo, pues la tasa de muertes se ha triplicado desde 2015

6 de julio de 2017

Londres/Madrid. El creciente número de muertes en el Mediterráneo central y los terribles abusos que sufren las personas refugiadas y migrantes en los centros de detención libios están claramente vinculados a las fallidas políticas de la UE, ha manifestado Amnistía Internacional en un informe publicado hoy.

A perfect storm: The failure of European policies in the Central Mediterranean muestra que, al delegar la parte principal de la responsabilidad de búsqueda y salvamento en las ONG y aumentar la cooperación con la guardia costera libia, los gobiernos europeos dejan de impedir que muchas personas mueran ahogadas y cierran los ojos ante los abusos, incluidas torturas y violaciones.

Los ministros de la UE reunidos hoy en Tallin están dispuestos a debatir nuevas propuestas que empeorarán aún más la situación.

En vez de tomar medidas para salvar vidas y ofrecer protección, los ministros europeos reunidos hoy están priorizando sin rubor alguno acuerdos temerarios con Libia en un intento desesperado por impedir que personas refugiadas y migrantes lleguen a Italia”, ha señalado John Dalhuisen, director de Amnistía Internacional para Europa.

“Los Estados europeos han dado progresivamente la espalda a una estrategia de búsqueda y salvamento que estaba reduciendo las muertes en el mar en favor de otra con la que se han ahogado miles de personas y que ha dejado atrapados en Libia, expuestos a sufrir terribles abusos, a hombres, mujeres, niñas y niños que estaban desesperados.”

Las medidas aplicadas por los líderes de la UE para reforzar la capacidad de búsqueda y salvamento en el Mediterráneo central en abril de 2015 redujeron de manera radical las muertes en el mar. Pero esta prioridad, que llevó a varios países a mandar mayor número de barcos de salvamento a zonas más próximas a las aguas territoriales libias, no ha durado mucho. En lugar de mantenerla, los gobiernos de la UE ha centrado su atención en desbaratar las actividades de los contrabandistas e impedir las salidas de embarcaciones de Libia, estrategia fallida que ha dado lugar a un número aún mayor de intentos de cruzar el mar y ha triplicado la tasa de muertes (de 0,89% en la segunda mitad de 2015 a 2,7% en 2017).

Los cambios en las prácticas de los contrabandistas, junto con el creciente uso de embarcaciones no aptas para navegar y con una falta absoluta de equipo de seguridad a bordo, han hecho que cruzar el mar resulte aún más peligroso. Pero a pesar del aumento de las muertes —más de 2.000 desde enero—, la UE no despliega una operación humanitaria específica y con medios suficientes cerca de las aguas territoriales libias. En cambio, se centra en mejorar la capacidad de la guardia costera libia para impedir las salidas y llevar a cabo intercepciones.

Las intercepciones de la guardia costera libia a menudo ponen en peligro a las personas refugiadas y migrantes. Sus técnicas operativas no cumplen las normas básicas sobre seguridad y pueden sembrar el pánico y hacer que zozobren las embarcaciones.

Hay también serias denuncias de connivencia de miembros de la guardia costera con los contrabandistas, así como indicios de que cometen abusos contra las personas migrantes. Los miembros de la guardia costera libia han disparado contra embarcaciones, y en un informe de la ONU del mes pasado se indicó que estaban directamente implicados en el hundimiento de barcos de migrantes utilizando armas de fuego.

Un nigeriano que estuvo nueve horas atrapado en una embarcación que hacia agua junto con 140 personas más contó a Amnistía Internacional: “Estábamos todos rezando. Cuando vimos las luces [del barco de salvamento] me dije: ‘por favor, por favor, que no sea la policía libia’.”

Un hombre de Bangladesh explicó así a Amnistía Internacional lo que había ocurrido cuando fue recogido por la guardia costera libia: “Éramos 170, en una barca de goma. Nos llevaron a la cárcel y nos pidieron más dinero. Dijeron: ‘Si pagáis, nadie os detendrá esta vez, porque somos la guardia costera’ […] las cárceles libias son un infierno.”

La cooperación de la UE con la guardia costera libia y la formación que le imparte tienen lugar en la actualidad sin un marco adecuado de rendición de cuentas ni un sistema de seguimiento de su conducta y su desempeño. Las personas que rescata la guardia costera son llevadas de nuevo a Libia, donde es habitual que sean detenidas y torturadas y donde no existe ninguna ley ni sistema de asilo. Las personas que se encuentran atrapadas en Libia están expuestas a sufrir abusos y violaciones de derechos humanos como homicidio, tortura, violación, secuestro, trabajo forzoso y detención arbitraria e indefinida en condiciones crueles, inhumanas y degradantes.

Un hombre de Gambia contó a Amnistía Internacional: “Pasé tres meses en prisión […] Duermes como sardinas en la celda, de lado, porque no hay espacio. Si no estás bien tumbado, te golpean. El agua del retrete era también para beber […] vi torturar a tres personas cuando estuve en prisión. Un niño murió durante la tortura […] golpean a los presos con tuberías. A mí me golpearon por la noche.”

Los acuerdos de cooperación dirigidos a mejorar la capacidad de búsqueda y salvamento de la guardia costera libia deben estar condicionados a rápidas mejoras de la calidad de las intervenciones y a una verdadera rendición de cuentas por los abusos de los que sea responsable. Se debe insistir también en el traslado de todas las personas rescatadas a buques que las lleven a países de la UE donde la atención de sus necesidades de seguridad y protección esté garantizada.

Si la segunda mitad del año es igual que la primera y no se toman medida urgentes, 2017 amenaza con ser el año más mortal en la ruta de migración más mortal del mundo. La UE debe repensar su cooperación con los guardacostas lamentablemente disfuncionales de Libia y desplegar más buques donde se necesitan desesperadamente”, dijo John Dalhuisen.

“A la larga, la única manera sostenible y humana de hacer que se reduzca el número de personas que se arriesgan a emprender tan terribles viajes es abrir más rutas legales y seguras para que las personas migrantes y refugiadas lleguen a Europa.”

Agenda específica para el gobierno español

Amnistía Internacional se ha dirigido al gobierno español para presentarle una agenda de cuatro puntos en relación con las labores de salvamento y rescate en aguas del Mediterráneo central.

En primer lugar, ha solicitado una declaración pública de reconocimiento al trabajo que llevan a cabo las ONG en el Mediterráneo. Sólo en los cuatro primeros meses de 2017, rescataron a más de 12.000 personas. Un número que se suma a las más de 68.000 personas rescatadas entre 2014 y 2016. A menudo este importante trabajo no ha sido reconocido convenientemente por políticos y autoridades de algunos países europeos.

Amnistía Internacional reconoce la labor desarrollada en estos años por el gobierno español, por ejemplo, con el salvamento de unas 9.000 personas desde 2015, así como la aportación de una fragata, un avión patrulla y un helicóptero, dentro de la operación Sophia, prorrogada hasta diciembre de 2018. En este sentido, la organización insiste en que se dote a las operaciones en la costa libia con los recursos necesarios para llevar a cabo labores de salvamento y rescate así como que se garanticen los derechos de todas las personas rescatadas.

Los trabajos de cooperación y formación con los guardacostas libios están siendo problemáticos para los derechos humanos. Por ello, España, que está desarrollando esta formación en dos buques europeos, y se ha ofrecido para llevar a cabo programas de formación en territorio español, debe asegurar que se implementan mecanismos de rendición de cuentas y protocolos claros de actuación de acuerdo a estándares internacionales de protección de personas refugiadas y migrantes. Los guardacostas libios no deben operar fuera de las aguas jurisdiccionales libias, no deben obstaculizar las tareas de salvamento y rescate de ONG y no deben impedir la llegada de personas a un lugar seguro.

Por otra parte, todos los Estados miembros de la UE deben abrir rutas seguras y legales a Europa para todas aquellas miles de personas necesitadas de protección y que actualmente están varadas en Libia, mediante la concesión de visados humanitarios entre otras medidas.

En septiembre de 2015, España se comprometió a acoger a 17.337 refugiadas. A fecha de 5 de julio, sólo han llegado 1.488, un número claramente insuficiente. La organización sigue haciendo campaña para que el gobierno cumpla su compromiso en www.actuaconamnistia.org

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Autor: loiolaxxi

periodista, jesuita, bloguero, profesor, jubilado

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