Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor

Crítica situación de los cristianos en Siria.

Deja un comentario

El arzobispo Nassar: “Para Siria urge un nuevo Pentecostés”

El Guía de los católicos maronitas en Damasco relata una comunidad aniquilada por siete años de guerra y al borde de la desesperación: ¿es el ocaso de la cristiandad?

Damasco, se va a la escuela entre los edificios destruidos por la guerra

14
0
Pubblicato il 30/06/2017
PAOLO AFFATATO
ROMA

Siria necesita un “nuevo Pentecostés” asolada tras siete años de guerra. Samir Nassar, arzobispo maronita de Damasco, plantea la cuestión de una comunidad cristiana que, afectada por las dificultades y sufrimientos, compartidos con la entera sociedad siria, se encuentra “desmoralizada, abatida, amargada, porque no ve un rayo de luz en el futuro, sacudida por las violentas tormentas de la guerra”, dice a Vatican Insider. A la guía de la archieparquía de Damasco de los maronitas, Nassar recuerda, con profunda tristeza, la hemorragia de sacerdotes que, durante los años de guerra civil, han dejado el país, privando a los fieles que permanecen de su consolación pastoral.

 

Según datos publicados recientemente por el Servicio Jesuita a los Refugiados, presente con su acción de solidaridad hacia los desplazados en el territorio sirio, se estima que 13,5 millones de sirios hoy tienen necesidad de asistencia humanitaria. Casi 3 millones de niños sirios menores de cinco años han crecido sin conocer otra realidad que no sea la de la guerra. Más de 6,3 millones de personas están desplazadas dentro de Siria. Alrededor de 4,9 millones de personas han huido a los cercanos países de Oriente Medio como Líbano, Turquía, Jordania, Egipto e Irak. Cientos de miles de refugiados han emprendido viajes peligrosos en el mar y nadie sabe cuántos han muerto en el mar.

 

El tan esperado “cambio” que, a nivel internacional, pueda garantizar el inicio de un camino de pacificación, gracias a un acuerdo de las potencias internacionales presentes hoy en el territorio sirio, tarda en llegar. Siete años de privaciones y precariedad son largos y difíciles de soportar. La nación ha literalmente cambiado de cara y “nada es como era antes”, dicen los sirios.

 

Mientras la tranquilidad de la sociedad siria ha sido trastornada –dice Nassar– las principales víctimas de este prolongado conflicto son las familias y los jóvenes. Las diferentes comunidades cristianas en Siria están igualmente afectadas porque experimentan vacío y soledad: tenemos que hacer todo lo posible para que esto no se transforme en desesperación. Pero después de siete años de guerra, todo se vuelve siempre más difícil”.

 

Sobre el sufrimiento de las familias, el arzobispo explica: “La célula base de la sociedad ha perdido su unidad: privada de recursos, a menudo sin casas, marcada por el luto, comprometida a gestionar las enfermedades de los ancianos, cada vez más aislados y dejados sin asistencia. Las familias sirias, a fuerza de remar contra estas condiciones adversas, se encuentran sacudidas y debilitadas. Sus energías físicas, psicológicas y espirituales parecen languidecer. El barco de la familia comienza a hacer aguas. Hay que actuar llevando ánimos y apoyo concreto para que no se hunda”.

 

Una mirada especial se reserva a los jóvenes: “Los jóvenes eran las mejores fuerzas de nuestra sociedad, nuestra esperanza. Ahora los jóvenes sirios se dividen entre los frentes de guerra, comprometidos con el servicio militar. Muchos han elegido la vía de la huida del país. El éxodo de los jóvenes de grandes esperanzas, inteligentes y fuertes, ha dejado un gran vacío. Su ausencia a generado una grave carencia de mano de obra y el colapso de la ya frágil economía local. La nación está exhausta. Nos pregunta: ¿cómo se puede garantizar la supervivencia de un país privado de sus fuerzas activas?”

 

En una esquina marcada por estas dificultades estructurales permaneces, la comunidad católica se encuentra aniquilada: “No se celebra un bautismo o un matrimonio desde hace ocho meses. La penuria de sacramentos se nota desde hace cinco años y la falta de jóvenes se refleja en la vida de las parroquias. No se puede olvidar la drástica reducción de la práctica y de la frecuencia a la misa dominical, al catequismo, a las actividades pastorales, mientras los sacerdotes, reducidos al mínimo, se sienten ellos mismos ansiosos”, observa preocupado el arzobispo.

 

“Los pesimistas podrían mirar estas señales –prosigue Nassar– como el inicio de un ocaso, presagiando el fin del cristianismo en Siria. Nosotros nos preguntamos profundamente sobre esta situación, que nos invita a poner en cuestión la pastoral tradicional: ¿cómo puede una antigua Iglesia apostólica, que vive en esta tierra desde hace siglos, anclada a los rituales y tradiciones, cambiar a una nueva forma de testimonio cristiano?”.

 

En una situación de precariedad y pobreza de medios, termina el líder maronita, “confiamos en Dios, en su gracia, en el don del Espíritu, para que ilumine nuestras mentes y nuestros corazones. Siria necesita hoy un nuevo Pentecostés, una nueva efusión del Espíritu que inspire nuestras acciones. Pedimos que la luz de Cristo abra el camino y muestre la vía a seguir para los cristianos sirios. Necesitamos una renovada esperanza y sólo Cristo puede donarla”.

Anuncios

Autor: loiolaxxi

periodista, jesuita, bloguero, profesor, jubilado

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s