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La situación en Siria según el Nuncio del Vaticano

1 comentario

 

“Demasiados ejércitos extranjeros rivalizan en Siria”

Para el cardenal nuncio Zenari la paz es posible si las potencias de la región comienzan a hablarse. El ISIS es un problema grave pero no es la causa del conflicto

El cardenal Zenari

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Pubblicato il 29/06/2017
FRANCESCO PELOSO
CIUDAD DEL VATICANO

Es el nuncio apostólico desde hace 18 años, desde hace 37 está “girando alrededor del mundo” al servicio de la Iglesia, pero esta experiencia en Siria “es la más delicada desde este punto de vista porque al inicio parecía y en parte es también una guerra civil pero la cuestión es mucho más compleja”. El cardenal Zenari es nuncio en Siria desde hace 8 años, de vez en cuando viene a Roma e informa al Papa, por lo que participa a las actividades de la Santa Sede. Lo encontramos en uno de estos viajes al Vaticano. Su pensamiento permanece constantemente en el país herido del que llega, en la gente común que ha quedado atrapada en la más grave catástrofe humanitaria desde la II Guerra Mundial, según la definición de las Naciones Unidas. Por otra parte se habla de 400.000 víctimas de la guerra en Siria, muchos más, explica el cardenal, son los muertos por la falta de curas; porque los hospitales, las estructuras sanitarias, el personal médico, todo ha quedado destruido y perdido.

 

Eminencia, usted ha hablado a menudo de un conflicto que se ha desarrollado durante años, que ha conocido varias fases. ¿Se puede decir que es esta la característica de fondo del conflicto en Siria?

“Hoy se puede más o menos describir el conflicto en curso en una cierta manera pero dentro de una semana, dentro de algún mes, un año, nadie podrá decir si ha terminado –esperemos pero tengo muchas dudas– o cuál será la situación. El conflicto en Siria se ha desarrollado con el tiempo y yo tengo siempre presente una frase del segundo enviado de las Naciones Unidas en Siria, Lakdar Brahimi, antes de Staffan de Mistura, che era un experto en mediación de conflictos y en un par de meses ha tirado la toalla, dijo: sobre el conflicto sirio nos hemos equivocado todos, tanto Siria como fuera del país. Esta es la descripción objetivo de un conflicto que ha sorprendido a todos”.

 

Alrededor de la guerra en Siria parece que se juegan partidas muy grandes, que la crisis se ha convertido en un símbolo de crisis internacionales más generales. ¿Es así?

“Los problemas tienen sus orígenes. Y según mi experiencia –estoy allí desde hace ocho años– el fondo del problema es un fuerte conflicto que nació entre los países de la región, esta es la base. Después se añaden otros elementos y cuestiones. Pero yo diría que si se pudiera poner encima de la mesa las negociaciones, dos países de la región que todavía están áspera competencia y lucha entre ellos sobre todo en estos últimos meses y años (digo: Irán y Arabia Saudita, el Cardenal asiente, ndr), si se les llevase a negociar y se consiguiese hacerles que se den un apretón de manos sincero, gran parte de los problemas en Irak, Siria y Yemen, se resolverían. Después se añaden otros problemas de países que tienen bases navales, de otros que tienen conflictos en el norte, etc. pero el nudo fundamental es ese”.

 

¿Cuál es el papel del ISIS?

“Hay que estar atentos. El problema de Siria que interesa en todo el mundo es el del ISIS, del califato, pero este es un problema a parte que será resuelto porque en este punto están todos de acuerdo, es decir, combatir el ISIS, por tanto se trata de una cuestión grande que antes o después se podrá resolver”.

 

¿Por lo tanto el ISIS es una especie de crisis dentro de la crisis?

“Una crisis que puede ser resuelta incluso si costará muchísimo –enfrentamientos, gente que intenta escapar– pero no es el problema de fondo de Siria, diría que es un mal que se ha añadido a esta enfermedad, pero repito no es el corazón del problema sirio”.

 

Si tuviéramos que definir el conflicto sirio, ¿podríamos decir que se trata de un conflicto religioso, político o internacional? ¿Cómo lo definiría?

“Se ha dicho que se trata de un conflicto armado internacional porque intervienen diversas potencias extranjeras. Antes de salir de Damasco, una persona me dijo: tenemos diferentes banderas en Siria; hay siete y detrás de cada bandera hay soldados armados. Las diferentes banderas representan diferentes fuerzas armadas que están a menudo en conflicto entre sí; Ellos están unidos en la lucha contra el ISIS, pero al final del problema estas banderas plantadas en Siria chocan, y este es el conflicto sirio”.

 

Por tanto la eventual solución del problema ISIS no resolvería todos los problemas

“No, permanece de fondo el problema. Si un órgano es débil se le puede pegar otra enfermedad, esta enfermedad puede ser curada pero permanece la debilidad del órgano”. 

 

El cardenal Parolin ha subrayado como la Santa Sede se ha prodigado para hacer respetar en Siria el derecho humanitario después de que edificios, escuelas, hospitales han sido atacados indiscriminadamente. ¿Cuánto pesa este elemento?

“Yo nací a pocos kilómetros de Custoza, por lo tanto en los lugares de las batallas del ’Renacimiento’ como Solferino donde nació la misma idea de la Cruz Roja. El párroco de Custoza me dijo hace unos años que a través de los archivos de la parroquia supo que en la batalla de Custoza había quedado herida una niña por una bala perdida. Es decir, antes los ejércitos se enfrentaban en campo abierto, lejos de los centros habitados. Ahora es un desastre y se combate en las ciudades, como en Alepo y Homs y las primeras víctimas son los civiles”.

 

En Siria este aspecto ha alcanzado dimensiones enormes.

“Mire, ha sido definido por el Alto Comisionado para los Derechos Humanos de Ginebra el desastre humanitario provocado por el hombre más grave desde la II Guerra Mundial. Una catástrofe humanitaria. Más de 5 millones de refugiados, 6 millones y medio de prófugos internos, desplazados más de una vez porque se mueven en función de lo que ocurre sobre el terreno. El 85% de la población, según las estadísticas, vive en la pobreza, más de la mitad de los hospitales está fuera de uso, una de cada tres escuelas está fuera de uso, dos tercios de la población civil no tiene acceso al agua potable segura. La gente debe beber, este problema del agua es una ’superbomba’. Y después está otro aspecto: yo he visto Alepo, Homs y claro los bombardeos dejan solo esqueletos en los barrios, pero también un impacto interno, el que golpea a las almas, este desastre de los niños, ¿quién puede sanar estas heridas? Un edificio antes o después con el dinero lo reconstruyen pero ¿quién puede reconstruir un alma?

 

Está después el tema de la inmigración…

“Claro, esta es otra ’bomba’ grave. Si uno viene a Siria ve los niños y ve los ancianos, los jóvenes ya no están, los técnicos no existen. Quienes emigran son los jóvenes cualificados. Si se rompe un ascensor, un ordenador, no hay nadie capaz de repararlo. El país se ha vaciado completamente de jóvenes y de competencias. Son aspectos menos importantes del conflicto pero también graves”.

 

Se ha hablado mucho de las comunidades cristianas, que habrán tenido la misma suerte que el resto de los sirios, ¿cuál es su situación?

“Es difícil obtener estadísticas precisas, pero se estima que aproximadamente la mitad de la población cristiana ha abandonado el país en los últimos años, antes del conflicto eran un 5-6% de la población; en Alepo eran 150 mil, ahora sólo son 40 mil. Y la desaparición de los cristianos es otro hecho que hace pensar, porque tienen una mentalidad universal, siempre digo que son una ventana abierta al mundo, y este es un empobrecimiento de la sociedad, no sólo de la Iglesia; Tuvimos importantes contribuciones de los cristianos en Siria en el campo de la literatura y del arte. Pero incluso en el campo de la política, tenga en cuenta que en 1948-50 el primer ministro sirio era Fares Khoury, una gran personalidad (el primer ministro de la independencia, ndr), los cristianos siempre han tenido un papel importante”.

 

¿Desde el punto de vista diplomático estamos en una parálisis completa o hay movimiento?

“La única novedad es este acuerdo en Astaná (Kazajstán), pero abarca principalmente los aspectos militares; con este acuerdo se han definido cuatro zonas de desescalada, es un acuerdo patrocinado por Rusia, Irán y Turquía, podría ser algo importante para Siria. Porque el primer problema ahora es silenciar las armas y hacer llegar las caravanas humanitarias”.

 

Entonces, ¿la ayuda internacional todavía no puede pasar a causa del conflicto?

“Si usted mira las estadísticas verá que existen cerca de 5 millones de personas que viven en zonas de difícil acceso a causa de los enfrentamientos armados, de las que al menos 620 mil viven en zonas asediadas. El Acuerdo de Astaná (4 mayo) es algo nuevo respecto al parar las armas nunca aplicado. Después es necesario ver si el acuerdo entra en función porque el diablo se anida en los detalles y por ejemplo está el problema de los grupos considerados terroristas –que no entran en el acuerdo– por parte de algunos y no de otros, etc.”

 

Hasta hace pocos años, el conflicto clave en Oriente Medio estaba considerado el conflicto palestino-israelí, hoy no parece que realmente sea así. En base a su experiencia, ¿cómo valora este cambio?

“Todo está en ebullición. Repito: el problema de Siria, Irak y Yemen es ser capaz de hacer que se den la mano algunos de los países de la zona, entonces en gran medida los problemas estarían resueltos. Luego hay otras cosas, está el conflicto entre Israel y Palestina que siempre está ahí, se ha agregado el conflicto entre Turquía y los kurdos, pero el fondo de la cuestión sigue siendo lo que dije al principio”.

 

¿Qué puede decir de la situación en Damasco?

“En Damasco hay enormes contrastes; si usted viene el jueves por la noche, que es nuestro sábado, cerca de la nunciatura, hay algo de la vida, hay cafés; pero Damasco es un poco especial, están los empleados del gobierno, estudiantes, se escuchan pasar los aviones que van a bombardear e incluso algunos barrios de Damasco, como Jobar, Ghouta. La capital es un poco una excepción. Pero no toda la ciudad es así. Está el Damasco popular donde la gente se aprieta el cinturón, también ciertos días parecen normales, hasta que cae un proyectil. Hace tres años un proyectil cayó sobre la nunciatura a las 6.30. He visto personas morir detrás de la nunciatura, son tiros que caen de manera indiscriminada, vi a amigos morir, fui corriendo más de una vez los hospitales; muchos niños se han visto atacados en su camino a la escuela, muchos de ellos resultaron heridos, amputados; Estos son terribles para la gente, muchos se quedan con las piernas amputadas. Hace un mes, un misil explotó en frente de la nunciatura y dos chicas murieron en el acto, una de ellas era la hija de personas que conozco. Y hablamos de Damasco y no de las zonas donde caen las bombas”.

 

Frente a todo esto ¿existen iniciativas promovidas por la Iglesia para aliviar el sufrimiento de la población?

“Hay tres hospitales católicos que están activos, respetados y han estado allí durante unos 110 años. Pero a veces se ven obligados a cerrar porque la gente ya no tiene cobertura, ni siquiera un centavo para ayudar a la atención médico, y el hospital tiene que pagar la electricidad que está por las nubes, debe pagar el combustible en invierno que también tiene enormes costes, y entonces estamos tratando de hacer una campaña de recaudación de fondos para que estos hospitales estén abiertos y sean gratuitos para los pobres y los enfermos”.

 

¿Por parte de las instituciones católicas y eclesiásticas no puede haber una ayuda para encontrar fondos tan vitales?

“Comenzamos hace unos meses recaudando fondos y hemos encontrado un cierto interés porque allí van los enfermos pobres más allá del hecho de que se llame Pietro o Mohamed, quien se presenta en estos hospitales es pobre y viene cuidado, así que empezamos a recaudar dinero. Algunas conferencias episcopales han respondido. Luego están también las organizaciones e instituciones relacionadas con la Santa Sede que han ayudado, ahora no quiero nombrar, corro el riesgo de olvidar a alguien. Tenga en cuenta que más de la mitad de los hospitales en Siria están fuera de uso”.

 

¿Estos hospitales católicos donde se encuentran?

“Dos en Damasco y uno en Alepo, los costes son enormes, es necesario pagar los médicos. En cualquier caso la Iglesia católica en 2016 a través de sus entes, asociaciones, Cáritas, ha contribuido con 200 millones de dólares en diversos proyectos de ayuda a la población, a los niños, a los necesitados. Tengo presente que al menos 13,5 millones de sirios necesitan asistencia alimentaria y para 7 millones de éstos este problema es especialmente grave. Pero también importante, lo digo siempre, es que los curas, monjas, religiosos permanezcan en el país, su presencia es una señal importantísima para todos, cristianos y musulmanes”.

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Autor: loiolaxxi

periodista, jesuita, bloguero, profesor, jubilado

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