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Venezuela: violencia y represión. Unos 20 muertos.

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Semana Santa de fuego y más, el infierno en Venezuela

Más de 20 días e igual número de muertos acumulan las protestas en Venezuela, donde la Iglesia es un actor fundamental. Sólo cuarenta de los mil 400 detenidos durante las manifestaciones recibieron libertad plena. Un obispo advierte: la represión es “desmedida”
AFP

Semana Santa de fuego y más, el infierno en Venezuela

Pubblicato il 25/04/2017
Ultima modifica il 25/04/2017 alle ore 16:07
CARLOS ZAPATA
CARACAS

Más de veinte días continuos de manifestaciones en las calles acumula la población venezolana contra el gobierno del presidente Nicolás Maduro, a fin de exigir la destitución de magistrados del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), elecciones generales este año, apertura de un canal humanitario y libertad plena de todos los presos políticos.

 

Las protestas han ido en ascenso con una agenda que lejos de matizarse durante la Semana Santa, tuvo en ella un punto de inflexión una vez comenzó la serie de manifestaciones a principios de abril. Al menos 20 muertos es el saldo confirmado por la Fiscalía General de Venezuela, según la cual las personas murieron en hechos de violencia, y detalló que las víctimas tenían edades que oscilan entre los 15 y 45 años de edad.

 

Desde la última semana de marzo se registran cientos de heridos y más de mil detenciones tras protestas en distintas ciudades del país, especialmente en la capital Caracas, Los Teques (Miranda), Lara (Barquisimeto) y San Cristóbal, en el fronterizo estado Táchira, ubicado en el occidente venezolano y principal escenario de las protestas en 2014.

 

Dos sentencias emitidas por cuestionados magistrados del Tribunal Supremo de Justicia contra la Asamblea Nacional fueron el detonante del llamado a las calles por diversos líderes de la oposición, a lo que se han sumado múltiples pronunciamientos que a escala internacional denuncian la “ruptura del orden constitucional” en Venezuela.

 

Aunque los dictámenes fueron parcialmente revertidos, las manifestaciones han seguido y cada vez con mayor intensidad. Las exigencias incluyen la apertura de un canal humanitario, lo que coincide con el pedido de la Iglesia Católica, recordado en histórica carta del Secretario de Estado de la Santa Sede, cardenal Pietro Parolin en diciembre 2016, cuando evidenció ante el mundo el incumplimiento del gobierno a los acuerdos establecidos en mesa de diálogo.

 

Durante la semana mayor ocurrieron diversos incidentes contra la jerarquía de la Iglesia, desde grafitis y pintas en las paredes de algunos templos católicos con frases como: “Muerte a los curas” atribuidas al partido de gobierno, hasta un intento de agravio contra el cardenal Jorge Urosa Savino tras la celebración del acto solemne que presidía en la catedral de Caracas. Aunque el hecho se quedó en intento, despertó la solidaridad y reacción de un significativo número de figuras de la sociedad secular y religiosa del país.

 

La particularidad de las más recientes manifestaciones estriba principalmente en los lugares elegidos de manera natural por la población: zonas populares y grandes barriadas de Miranda y Caracas, muchas de ellas antiguos bastiones de la llamada revolución chavista.

 

Las acciones han tenido como respuesta un alto nivel de represión, el recrudecimiento de la violencia y un uso particularmente desproporcionado de la fuerza para el control del orden público, situación que ha sido enérgicamente desmentida por la Cancillería de Venezuela, en cuyos comunicados se acusa de “injerencistas” a los distintos organismos y Estados que muestran preocupación por los hechos violentos, las detenciones y las muertes ocurridas tras la agitación de las calles.

 

En total, más de mil 400 personas han sido arrestadas entre el 4 y el 23 de abril durante las manifestaciones contra el gobierno nacional, según el reporte del Foro Penal Venezolano, ONG según la cual tan solo fueron liberados 588 manifestantes y apenas 40 recibieron libertad plena, pues el resto sigue tras las rejas, con medidas cautelares o con régimen de presentación.

 

Otro elemento particular es la fuerte presencia de “colectivos”, como se les conoce popularmente a grupos armados, de tendencia oficialista, generalmente motorizados y con pasamontañas que atacan con armas de fuego a civiles. Y los intentos oficiales por calmar los ánimos no han logrado que cesen las protestas. De hecho, han ocasionado el efecto contrario, como ocurrió el 22 de abril en la populosa comunidad de El Valle, una parroquia de Caracas adonde unidades cargadas con bolsas de alimentos fueron rechazadas con pitos e insultos por parte de los vecinos.

 

En medio de este panorama, la más reciente manifestación fue la multitudinaria “marcha del silencio” hasta la sede de la Conferencia Episcopal, en Caracas, y que contó con réplicas en todo el país con llegada en los palacios episcopales. Acudieron vestidos de blanco y en silencio para rendir homenaje a los 20 muertos que se contabilizan desde que comenzaron las protestas contra el régimen de Maduro.

 

El obispo de San Cristóbal, Mario Moronta Rodríguez se pronunció en un comunicado leído este domingo 23 de abril en todos los templos católicos de la entidad, en el que además anuncia que el 27 de abril se realizará una “intensa jornada de oración por Venezuela, la paz y la concordia, para que Dios ilumine a quienes deben tomar decisiones y lo hagan con la sabiduría que viene de lo alto”.

 

El comunicado cita la necesidad de elecciones, el respeto a los derechos humanos, un diálogo “no condicionado” y la apertura de canales humanitarios “para conseguir los medicamentos que más necesita la gente de nuestro país”, y rechaza las guarimbas y las barricadas por considerarlas como “reñidas con la paz”, toda vez que afectan la sana convivencia ciudadana.

 

Tras denunciar “violencia y represión desmedida”, el prelado les exhorta a militares y policías a que cumplan sus funciones de protección y recuerden que “en su actuación deben manifestarse como servidores del pueblo, al cual también pertenecen”. También pide el “control y desarme de los colectivos”, tras definirlos como: “Grupos irregulares que generan violencia y zozobra en la colectividad”.

 

Moronta anunció la exposición del santísimo sacramento durante esta jornada especial e invitó a la feligresía a acudir a sus templos y capillas para pedir por el bien de la nación, que en 2011 fue consagrada por el cardenal Urosa Savino a la madre de Dios en la advocación de Nuestra Señora de Coromoto, Patrona de Venezuela.

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Autor: loiolaxxi

periodista, jesuita, bloguero, profesor, jubilado

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