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Los sacerdotes lefebrvianos y el sacramento del matrimonio. Comentario

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La convalidación del Papa para los matrimonios celebrados por lefebvrianos

El paso de Francisco: con una carta firmada por el cardenal Müller y monseñor Pozzo, autoriza a los obispos ha reconocer las bodas celebradas por los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X

La convalidación del Papa para los matrimonios celebrados por lefebvrianos

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Pubblicato il 04/04/2017
Ultima modifica il 04/04/2017 alle ore 18:30
ANDREA TORNIELLI
CIUDAD DEL VATICANO

Después de la concesión de la facultad para confesar lícitamente que Francisco extendió más allá del Jubileo de la Misericordia a los sacerdotes de la Fraternidad San Pío X, Roma da un nuevo paso para tratar de acercarse a los lefebvrianos. Con una carta aprobada por el Papa se autoriza a los obispos de las diócesis en las que está presente la Fraternidad a delegar a un sacerdote para que presencie el momento del consenso en el rito del matrimonio de los fieles lefebvrianos. Si es necesario, el obispo también podrá delegar directamente al sacerdote de la Fraternidad que celebra la boda.

 

«No obstante – se puede leer en la carta – que la situación canónica de la Fraternidad S. Pío X continúa siendo, por ahora, objetivamente ilegítima– el Santo Padre, a propuesta de la Congregación para la Doctrina de la Fe y de la Comisión Ecclesia Dei, ha decidido autorizar a los Reverendísimos Ordinarios a que concedan las licencias para asistir a los matrimonios de fieles que siguen la actividad pastoral de la Fraternidad, según las siguientes indicaciones. Siempre que sea posible, el Obispo delegará a un sacerdote de la Diócesis para asistir a los matrimonios (o bien, a un sacerdote de otra circunscripción eclesiástica con las debidas licencias) recibiendo el consentimiento de los cónyuges durante la celebración del matrimonio que en la liturgia del Vetus Ordo se realiza al inicio de la Santa Misa. Ésta la celebra, después, un sacerdote de la Fraternidad».

 

«Allí donde ello no sea posible o no haya sacerdotes de la Diócesis que puedan recibir el consentimiento de las partes – afirma la carta – el Ordinario puede conceder directamente las facultades necesarias a un sacerdote de la Fraternidad que celebrará también la Santa Misa, advirtiéndole de la obligación de hacer llegar cuanto antes a la Curia diocesana la documentación del matrimonio celebrado».

 

«Este Dicasterio – el documento concluye – confía en Su colaboración con la convicción de que con estas indicaciones no sólo se podrán remover los escrúpulos de conciencia de algunos fieles unidos a la FSSPX y la falta de certeza sobre la validez del sacramento de matrimonio, sino que al mismo tiempo, se avanzará hacia la plena regularización institucional».

 

La «Carta de la Pontificia Comisión Ecclesia Dei sobre la licencia para celebrar los matrimonios de los fieles de la Fraternidad San Pío X», dada a conocer este 4 de abril de 2017, lleva las firmas del cardenal Prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Gerhard Ludwig Müller, y del Secretario de la Comisión Ecclesia Dei, el arzobispo Guido Pozzo. La misiva fue aprobada por Francisco. Se trata de un documento que, siguiendo las huellas de la decisión sobre las confesiones, tiene en cuenta las exigencias de los fieles y resuelve el problema que ha existido hasta ahora sobre los matrimonios celebrados por los sacerdotes de la Fraternidad.

 

Para que un matrimonio sea válido y lícito, no es suficiente la ordenación del ministro que asiste al rito (cuyos celebrantes son los esposos), se necesita también la jurisdicción. Para que el consenso que pronuncian los esposos frente al ministro asistente este último debe haber recibido la autorización del obispo o, con mayor frecuencia, del párroco del lugar en el que se celebra el matrimonio. Ni siquiera un cardenal o un nuncio apostólico pueden bendecir el matrimonio de una pareja de esposos sin esta autorización. Es famoso el caso del nuncio apostólico Federico Tedeschini (que después fue creado cardenal por Pío XI), quien durante los años veinte bendijo en España muchos matrimoniossin haber recibido la autorización ni del obispo ni del párroco. Todos esos matrimonios fueron declarados nulos por la Sacra Rota por defecto de forma canónica.

 

Sin la autorización del ordinario diocesano o del párroco del lugar, el matrimonio es nulo por defecto de forma canónica, aunque la nulidad deba ser demostrada en una sede judicial. Esto, obviamente, no quiere decir que todos los matrimonios celebrados hasta ahora por los fieles de la Fraternidad sean nulos: siempre ha existido la posibilidad de pedir una autorización o una «sanatio» (una sanatoria «ex post») después del matrimonio. Pero ahora esta dificultad ya no existirá, puesto que, gracias a la carta publicada hoy, se supera cualquier duda jurídica: cualquier obispo diocesano está autorizado, expresamente, por voluntad del Papa a conceder la autorización y, por lo tanto, permitir que los matrimonios celebrados por los sacerdotes lefebvrianos también sean válidos y lícitos.

 

En el rito preconciliar, según el misal de 1962 promulgado por Juan XXIII (que es el que utiliza la Fraternidad San Pío X), el sacramento del matrimonio es celebrado antes de la misa. Es decir que no está incorporado en la celebración eucarística como sucede normalmente en el rito de la forma post-conciliar, aunque exista la posibilidad de celebrarlo fuera de la misa. El obispo ahora cuenta con la autorización para nombrar a un sacerdote como su delegado para recibir el consenso de los esposos cuando el matrimonio sea celebrado por un sacerdote de la Fraternidad y puede decidir delegar directamente al sacerdote lefebvriano. Después de la publicación del documento de hoy, el obispo ya no puede aducir como motivación para negar el consenso ni la autorización el hecho de que los sacerdotes de la Fraternidad no cuenten con un estatus jurídico en la Iglesia católica.

 

El gesto de Francisco, pues, representa un paso más de atención y benevolencia para con la Fraternidad, con la esperanza, declarada en el texto de la carta, de que se pueda llegar dentro de poco a la plena reconciliación. Como se sabe, la Santa Sede le propuso hace algunos meses al superior de la San Pío X, el obispo Bernard Fellay, una nueva versión de la declaración doctrinal que deben firmar, y que se concentra prácticamente en la «Professio fidei», la profesión de fe católica. Cuando la Fraternidad la haya aceptado, se afinará en breve tiempo la concesión del estatus jurídico para los obispos y sacerdotes lefebvrianos. La fórmula elegida desde hace tiempo es la de la prelatura personal, que depende directamente de la Santa Sede.

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Autor: loiolaxxi

periodista, jesuita, bloguero, profesor, jubilado

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