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Entrevista sobre el Papa con un excolaborador suyo.

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“Se exageran las críticas al Papa Francisco”

Dialogo con Eduardo García, quien trabajó codo a codo con Jorge Mario Bergoglio durante más de 10 años en Buenos Aires, arquidiócesis de la cual era vicario general

El Papa Francisco, “una persona desbordante de alegría”

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Pubblicato il 31/03/2017
Ultima modifica il 31/03/2017 alle ore 13:36
ANDRÉS BELTRAMO ÁLVAREZ
CIUDAD DEL VATICANO

“Cuatro críticos no son nada, frente al concierto de las naciones y la figura de Pedro”. De eso está convencido Eduardo Horacio García, actual obispo de San Justo en Argentina. Durante más de 10 años fue vicario general de Jorge Mario Bergoglio en la Arquidiócesis de Buenos Aires. Miembro de la Acción Católica desde hace 45 años, ahora es asesor espiritual de esa institución a nivel global. En entrevista con el Vatican Insider trazó un balance del pontificado de Francisco.

 

Hace pocos días se cumplieron cuatro años del pontificado de Francisco, ¿cuál es su balance?

Lo veo muy sólido, a pesar de los ataques de ciertos sectores, las incomprensiones frente a ciertas cosas, lo veo con la solidez de alguien que no es un improvisado, que tiene un pensamiento que va creciendo. Un pensamiento ampliado y desde ese lugar va tocando los distintos ámbitos de la Iglesia que, en algunos casos, son los neurálgicos. Su pensamiento está condensado en la Evangelii Gaudium, pero dando una “vuelta de tuerca” a la dimensión evangelizadora de la Iglesia, metiéndola en la dimensión social y ecológica a través de Laudato Sii. No sería dimensión evangelizadora sin comprometerse con la realidad más cotidiana de los hombres y las mujeres, eso lo tocó en Amoris Laetitiae. Él es un factor de unidad y de integración a nivel mundial, no sólo religioso. Esto lo prueban los lugares que ha visitado y las personas con las cuales se ha entrevistado. No hace falta para eso ninguna visita protocolar, ni que le armen un desfile con alfombra roja, él va y viene, es su misión y la ha asumido profundamente.

 

¿Qué es lo que más le ha sorprendido desde su elección?

Me sigue sorprendiendo su alegría, acostumbrado a ver –allá en Argentina- a una persona más bien parca en la expresión de su afecto. Ver a esta persona desbordante de alegría me sigue admirando.

 

¿Lo extraña?

Claro. Después de tantos años de vivir en la habitación de arriba de él y compartir charlas todos los días, consultas y convivencia, ahora lo veo una vez por año, con suerte. Naturalmente se extraña. Es el precio que uno debe pagar para tener la gracia de tener un Papa de tamaña altura.

 

Usted mencionó antes los ataques contra el Papa, ¿era lo mismo en Argentina?

Los ataques allá provenían de otros sectores y entonces no era Papa, era un obispo más y bastaba con restarle importancia a lo que decía sugiriendo que su doctrina era “particular”. Siendo Papa, su enseñanza es universal y tiene un magisterio propio que tiene muchas consecuencias para la vida de la Iglesia. Cuando era obispo, se decía: “no le damos importancia”. Oían sus palabras, pero la vida seguía igual. Ahora no se puede seguir la vida igual sin ponerte de la vereda de enfrente, y eso marca una diferencia notable.

 

¿Ese puede ser el motivo por el cual se exageran muchas de las críticas contra el Papa?

Si, se exagera mucho. A la gente y a los periodistas les encanta el conflicto, entonces se magnifica mucho. Cuando cuatro personas, ilustres, no están de acuerdo con lo que dice el Papa se les otorga categoría universal pero esa manifestación no deja de ser de cuatro personas contra un líder moral indiscutido de la Iglesia y con un magisterio sólido. En eso, a veces, la prensa no nos hace un favor. Porque son cuatro personas en medio del concierto de las naciones. De los miles de obispos, decenas de cardenales, cuatro personas son nada, frente a la figura de Pedro.

 

¿Cuánto influye la predicación del Papa en estas críticas?

Lo que él dice tiene implicancias. Llama a un cambio, necesariamente provoca esta resistencia. Ante eso no se puede permanecer indiferentes, no se puede decir: “me da lo mismo… y me quedo del otro lado”. Tengo que acatar una serie de cosas que implican una novedad, no puedo quedarme al margen.

 

¿Y la gente?

Está feliz. Lo constatamos todos los días. Es un líder, provoca que la gente saque lo mejor de sí. Por eso digo que ciertas críticas, provienen de un grupo reducido. No es la gente en general, el pueblo de Dios e, incluso, quienes no creen.

 

¿Todo esto surge de católicos “ilustrados”?

Católicos ilustrados o aferrados a ciertas tradiciones, que sea esto u otra cosa, lo que les mueve el “establishment” les molesta.

 

Usted es el asistente espiritual de la Acción Católica a nivel global, ¿qué desea el Papa para esa realidad de la Iglesia?

Quiere una realidad en salida, no de puertas para adentro sino compartiendo la vida del mundo y evangelizando allí donde la gente está.

 

¿Qué significa cuando él anuncia: “es la hora de los laicos, pero parece que el reloj se paró”?

Que después del Concilio (Vaticano II), el laico no ha terminado de asumir su responsabilidad como constructor de la historia. Él solía decir: “Están los laicos que les gusta ser clericalizados, y están los curas a los que les gusta clericalizar a los laicos”. La mayor aspiración de un laico no puede ser convertirse en un “sacristán diplomado”. Tiene que ser alguien con valores evangélicos en el mundo de la política, en la empresa, en el mundo del trabajo. Ese es el laico comprometido, no el parroquial, el “chupacirio”. Ese no es. Hay que promover que asuma su responsabilidad en el mundo social, ese es el laico al cual él se refiere.

 

¿Cómo se ejerce ese laicado en un mundo plural?

Muchas veces se habla de pluralidad, pero ejercerla es difícil. Uno no puede pretender que todo pase por el ombligo del ojal de la Iglesia católica. Hay gente que vive de determinada manera, a la cual no puedo pedirle que viva de otra forma porque yo soy católico. Tengo que aceptar que existen otras opciones frente a la vida. No puedo imponerle mi matriz a quien distinto.

 

¿Eso significa renunciar a una manifestación pública del propio credo?

Yo no renuncio a lo que creo, pero en la vida íntima de los demás no puedo meterme.

 

¿Cuál es el principal desafío del Papa, de ahora en más?

Consolidar. Creo que se consolida andando, poner en marcha este engranaje.

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Autor: loiolaxxi

periodista, jesuita, bloguero, profesor, jubilado

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