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Irlanda, el Brexit, la iglesia católica. Entrevista con el arzobispo de Dublin.

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Brexit; el arzobispo de Dublín: “Los irlandeses somos europeístas convencidos”

Monseñor Diarmuid Martin, que está en el Vaticano para presentar el Encuentro mundial de las Familias, dijo que hay en Irlanda una «sociedad profundamente secularizada y enojada con la Iglesia». Los abusos «han pasado, pero estamos en guardia». «Esperamos la visita del Papa en 2018»
AP/LAPRESSE

Monseñor Diarmuid Martin

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Pubblicato il 30/03/2017
Ultima modifica il 30/03/2017 alle ore 17:55
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

¿La Brexit? «En Irlanda somos europeístas convencidos. Esperamos consolidar en el nuevo sistema las relaciones ya existentes con la Gran Bretaña». ¿La situación de las familias en Irlanda? «Luchamos en una sociedad profundamente secularizada, pero en la que están arraigados los valores cristianos». Para concluir, la situación de la Iglesia, hacia la que en toda la isla se nutre «una profunda rabia», debido a los viejos escándalos de los abusos (con los que todavía «hay que estar en guardia») o a casos como el hallazgo de cadáveres de niños cerca de un instituto religioso en Tuam. Monseñor Diarmuid Martin, arzobispo de Dublín, habló sobre todo ello con Vatican Insider al margen de la conferencia de presentación de la Carta de Papa Francisco para el Encuentro Mundial de las Familias, que se llevará a cabo en 2018 en la ciudad de Dublín.

 

¿Qué impacto ha tenido la Brexit en la isla? Hoy llegó la noticia de que cientos de personas de las comunidades que viven entre las dos Irlandas se manifestaron para protestar…

 

Hay problemas particulares, el gobierno inglés, en el anuncio de Theresa May, dijo que respetarán el carácter particular de las relaciones entre Irlanda del Norte, que es parte de la Unión Europea, y la República de Irlanda, que es un país miembro de la UE (el único que tiene una frontera directa con la Gran Bretaña). La Unión Europea ha contribuido con fuerza al proceso de paz en Irlanda, ha acompañado a los pueblos, ha financiado proyectos y programas de integración, y a nadie le gustaría debilitar todo esto.

 

Entonces, ¿hay temores en parte de la población ante este cambio histórico?

 

Temores sí, pero sobre todo esperanzas. Por ejemplo, desde el momento de la independencia de la República de Irlanda ha habido un flujo sin la revisión de los pasaportes entre ambos países: esperemos que esto pueda seguir adelante, aunque habrá que negociarlo. Irlanda tiene relaciones comerciales con la Gran Bretaña, y esperamos que puedan continuar y consolidarse en el nuevo sistema. Algo que muchas personas no recuerdan es que cuando se habla de inmigrantes en Irlanda el grupo más numeroso son los ciudadanos británicos. Por otra parte, hay un enorme número de irlandeses que vive en Inglaterra y que, en algunos casos, puede votar incluso en las elecciones políticas. Entonces, hay muchas cosas que tomar en consideración… En Irlanda somos europeístas convencidos, queremos ver que florezca esta Europa que es importante para nosotros, para los Estados miembros, para el mundo. Florecer no solo en términos económicos, sino en también de esos valores que Europa representa. Otra de las esperanzas es que no cambie esta visión del Viejo Continente incluso con una Gran Bretaña fuera de la UE.

 

¿Cuál es la situación de las familias católicas en la isla? Recordemos el referéndum sobre los matrimonios entre personas del mismo sexo de 2015 y, a principios de este mes, como Iglesia, han debido intervenir en contra de propuestas para modificar la Constitución en relación con el derecho a la vida de los niños que no han nacido…

 

Desde siempre participamos en el debate público sobre la cuestión de los valores, sobre su futuro y sobre temas específicos como el matrimonio, el aborto y así sucesivamente. En general, el número de personas que se casan por la Iglesia está disminuyendo, o mejor dicho, sigue siendo elevado en relación con otros países. Sin embargo, también Irlanda se ha aferrado a esa corriente que caracteriza al resto de Europa. Hay una mezcla de fe y secularización: Irlanda está fuertemente secularizada, pero las raíces de la fe cristiana todavía son sólidas. Entonces, el desafío es tratar de alcanzar a las personas que siguen compartiendo elementos de fe en relación con su visión del matrimonio y ayudar a comprender qué es lo que ofrece el cristianismo a sus vidas cotidianas. Desgraciadamente esta situación también es una consecuencia de una tendencia a encasillar temas sobre la sexualidad en las categorías de pecado y a condenar a las personas en lugar de conducirlas y acompañarlas hacia caminos diferentes. Cuando los intentos de unión fracasan —y sucede no solo una vez, sino muchas— hay que tener la paciencia de Dios. A menudo no consideramos esto en las estructuras pastorales.

 

¿La Iglesia es una voz todavía escuchada en Irlanda? ¿O los escándalos o casos como el hallazgo de los cadáveres de niños en Tuam le han restado credibilidad?

 

Este último caso fue un verdadero «shock» para todos. En este momento hay mucha rabia por parte de las personas hacia la Iglesia. Pero hay que ver qué es lo que significa Iglesia: si hiciera un sondeo para analizar las diferentes categorías de la sociedad respetadas por las personas, «nuestro cura», el sacerdote de mi ciudad, de mi pueblito, estaría entre los primeros sitios. Hay mucha confianza en el trabajo que hace el cura (si lo hace) en la comunidad. Las críticas van hacia la Iglesia como «sistema». También muchos sacerdotes están enojados. Y principalmente es culpa de esa cultura del clericalismo, esa que critica constantemente el Papa, que ha institucionalizado a la Iglesia llevándola a invadir demasiado espacio en la sociedad, a caer en diferentes tentaciones y a no dejar la libertad del mensaje de Jesucristo. Ahora la tendencia está cambiando, pero el clericalismo sigue siendo un problema.

 

Se podría decir que una visita del Papa en 2018, en ocasión del encuentro mundial de las familias de Dublín, sería de gran ayuda…

 

Todavía no sabemos si va a ir el Papa. A mí me habló sobre su «deseo de ir» a Irlanda. Hay que esperar para comprender cuál será la situación en Roma y en el mundo, la agenda del Pontífice depende de muchos factores. Yo espero con todas mis fuerzas que pueda ir, para que pueda dar a las familias irlandesas (que, como decía, viven en este contexto de mezcla entre la fe y la secularización) un impulso para que progresen en sus capacidades, para que vivan plenamente el amor conyugal y hacia los hijos según las indicaciones de «Amores laetitia». Cuando el Papa habla sobre el amor, no habla sobre un vago romanticismo. Para él el amor conyugal se vive en toda situación: en situación de fragilidad, de fracaso, de gran compromiso. Es cierto que hay ideologías que atacan a la familia, pero hablando con familias de mi diócesis veo que los problemas son muy diferentes. Por ejemplo, la falta de medidas sociales y de políticas, las dificultades para contar con una vivienda adecuada, incluso entre los núcleos que incluyen miembros con discapacidades. Estos son los problemas para las familias de hoy… Espero que el Encuentro de 2018 pueda, efectivamente, renovar una política para las familias, que sostenga de verdad a las personas, sin importar si son creyentes o no. Y con mayor razón con la presencia del Santo Padre.

 

Entre otras cosas, se trataría de la primera visita de un Papa después del escándalo de los abusos…

 

En los últimos años, la Iglesia en Irlanda ha hecho cuentas con este drama. Yo siempre digo que el número de los abusos dentro de la Iglesia es mucho menor con respecto al número de abusos que se registran en la sociedad. El gran escándalo es el hecho de que se hayan verificado en la casa de Cristo. Jesús indicó a los niños como signo del Reino de Dios y la Iglesia debe hacer penitencia. Durante una eventual visita del Papa no se podría ocultar que todo esto, desgraciadamente, sucedió. Y mucho menos se puede decir: «Pertenece al pasado. ¡Pensemos en otra cosa!». En estos años hemos hecho grandes progresos en la renovación y en la aplicación de medidas para contrarrestar los abusos y la pederastia en las parroquias y en las escuelas. Siempre hay que estar en guardia y no permitir que vuelva a suceder nunca más.

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Autor: loiolaxxi

periodista, jesuita, bloguero, profesor, jubilado

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