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Meditaciones de los ejercicios espirituales de la Curia Vaticana.

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Ejercicios Espirituales; Michelini: “Muerte y vida de Jesús no son una ficción”

Comienzan las primeras meditaciones del franciscano con el Papa y la Curia en la Casa Divin Maestro de Ariccia. Se hablará también sobre Siria
REUTERS

Papa Francisco durante los Ejercicios Espirituales

Pubblicato il 06/03/2017
Ultima modifica il 06/03/2017 alle ore 20:42
SALVATORE CERNUZIO
CIUDAD DEL VATICANO

De Plutarco a Hanna Arendt y Elie Wiesel, de Tommaso da Celano a los rabinos Hillel y Baal Shem Tow. Las primeras meditaciones del franciscano Giulio Michelini en los Ejercicios espirituales de Cuaresma del Papa y la Curia estuvieron aderezadas con preciosas citas históricas. En la Casa Divin Maestro de Ariccia, el fraile menor desmenuzó el Evangelio de Mateo para reflexionar sobre el tema de la pasión, muerte y resurrección de Jesús (que «no son una ficción», precisó), mismas que describió como «un gran fresco del que se mira el conjunto para después quedar sorprendidos por un detalle».

 

Michelini inauguró ayer los Ejercicios, que se llevarán a cabo hasta el viernes 10 de marzo, con una introducción en la que confesó todo su «miedo» por la importante tarea que le encomendó Francisco. «Haré lo que pueda», admitió el predicador, «y en donde no pueda, me ayudará el Espíritu».

 

En la meditación de hoy por la mañana, la primera del día, el religioso movió las conciencias de los 74 presentes con una serie de preguntas. La primera: «¿Con base en cuál criterio hago discernimiento? ¿Decido según impulsos, me dejo llevar por las costumbres, me pongo a mí mismo y mi beneficio personal frente al Reino de Dios? ¿Escucho la voz de Dios que habla humildemente?». El padre Michelini recordó, de hecho, que Jesús tomaba sus decisiones en la oración y no mediante sueños o magos, como lo hacía Alejandro Magno en la narración de Plutarco. ¿Nosotros hacemos lo mismo?

 

El franciscano citó después la figura de Pedro, como es descrita en la tradición rabínica, para preguntar: «¿Tengo la humildad de escuchar a Pedro? ¿Tenemos la humildad para escucharnos los unos a los otros, teniendo cuidado con los prejuicios o con pre-lecturas que seguramente tenemos, pero con atención para acoger lo que Dios quiere decir a pesar de mis cerrazones? ¿Escucho la voz de los demás, acaso débil, o solo escucho mi voz?».

 

El centro de la meditación del fraile fueron las «retiradas estratégicas» de Jesús, que, aclaró, no son una manera para huir de los peligros, como el arresto de Juan Bautista o la noticia de los fariseos que quieren matarlo, sino una ocasión para llevar a cabo gestos concretos como anunciar el Reino y curar a los enfermos. Michelini recordó el pensamiento de Hanna Arendt sobre la banalidad del mal, refiriéndose a las atrocidades nazis, tremendas como el asesinato del Bautista, y el del rabino Hillel, porque «Jesús continúa la misión asumiendo nuevas responsabilidades hasta la que lo llevará a Jerusalén». Y de allí pasó a otra pregunta: «¿Tengo el valor de ir hasta el fondo para seguir a Jesucristo, teniendo en cuenta que esto implica llevar la cruz, como Él dijo, anunciando la resurrección, la alegría, pero también la prueba?».

 

También es importante reflexionar sobre el silencio, dijo el franciscano durante la segunda meditación de hoy por la tarde. Ese silencio que Jesús pone frente a sus enemigos, frente a los que querían destruirlo y que lo acusaban de ser un blasfemo. «Podríamos decir que las palabras en algunos momentos no sirven para nada, cuando los interlocutores son potenciales antagonistas o el poder no permite pronunciar ninguna», subrayó. Es más, a veces puede incluso dañar, como decía Baal Shem Tow, fundador del moderno chassidismo. Pero hay diferentes tipos de silencio, anotó el fraile menor: un silencio rencoroso de quien medita en la venganza o el silencio que, como dijo Elie Wiesel, «no ayuda nunca a las víctimas». El de Jesús en la pasión es un silencio «desarmante», mientras que el de Dios es un «silencio que quema». Y los nuestros, ¿cómo son? «Me pregunto si comunico la fe solo con palabras o si mi vida es evangelizante. Me pregunto también de qué tipo son mis silencios, y en relación al oficio eclesial que desempeño, si soy culpable de silencios que no habrían debido existir», se preguntó el religioso.

 

Y después advirtió sobre los peligros de convertirse en «profesionistas de lo sacro» que bajan a compromisos con tal de salvaguardar la fachada, la institución, en detrimento de los derechos de las personas. Sobre todo de los pobres: tanto los que no participan en las liturgias debido a la edad o a la enfermedad, como aquellos que piden solo un minuto para ser escuchados. «Muchos son los que no tienen el valor de tocar a nuestras puertas, y hacia los que deberíamos ir nosotros», recordó el padre Giulio, «y si luego somos sinceros y nos vemos dentro, no podemos no ponernos entre esos pobres: cada uno es, en el fondo, un pobre para el otro».

 

En la introducción de ayer, el franciscano aclaró que la vida y la muerte de Cristo «no son una ficción». Cristo «murió de verdad», la suya no es una muerte «aparente», como afirmaba un texto de 2010 titulado «Muertos fabulosos de los antiguos», antología de fallecimientos de personajes históricos divididos en diferentes categorías. La de Jesús aparecía entre las muertes aparentes. Si verdaderamente la muerte de Jesús fuera considerada «aparente», no solo se derrumbaría todo el pensamiento cristiano, sino que sería aparente también toda la existencia de Jesús, afirmó el predicador. Toda su vida sería «una ficción». Y no lo es, como atestiguan los Evangelios.

 

Sobre este aspecto se reflexionará en los próximos días de Ejercicios que, indicó el padre Michelini, se llevarán a cabo en silencio, según la petición de Papa Francisco. Durante los almuerzos se escuchará música y se leerán pasajes de dos libros. El primero es del franciscano fray Ibrahim Alsabagh, titulado «Un instante antes del alba». «Son crónicas de la guerra y de esperanza desde Aleppo: me parecía bello llevar a la atención del Santo Padre y de la Curia romana una realidad tan dramática tocada por la fe», explicó. El otro libro es una antología de textos marianos, editados por la Comunità di Bose: «De María, de hecho, se habla poco o nada en la narración de la Pasión de Mateo. Y no podíamos dejar de referirnos a ella».

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Autor: loiolaxxi

periodista, jesuita, bloguero, profesor, jubilado

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