Loiola XXI

Lugar de encuentro abierto a seguidor@s de S. Ignacio de Loyola esperando construir un mundo mejor


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A quién perjudica más el cambio climático.

faoEl cambio climático golpea más duramente a los pobres y hambrientos

El desarrollo sostenible está indisociablemente unido a la paz, asegura el Director General de la FAO en la Conferencia de París

Las inundaciones se están haciendo más frecuentes y devastadoras para los cultivos y los medios de vida rurales

30 de noviembre de 2015, Paris –Al intervenir hoy en la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (COP21), el Director General de la FAO, José Graziano Da Silva, hizo un llamamiento a los líderes mundiales para que muestren coraje y resiliencia y opten por efectuar  cambios que promuevan un mundo más seguro, justo e inclusivo.

“No habrá paz sin desarrollo sostenible y nunca habrá desarrollo sostenible mientras se siga dejando a gente atrás y haya personas que estén sufriendo pobreza extrema y hambre”, aseguró el responsable de la FAO, añadiendo que “hay que demostrar que no tenemos miedo” para impulsar los cambios necesarios para lograr este objetivo.

Graziano da Silva se dirigía a los participantes en una reunión de alto nivel de la COP 21 sobre resiliencia y adaptación al cambio climático. Fue la ocasión para el lanzamiento de una nueva iniciativa del Secretario General de la ONU: Iniciativa sobre resiliencia: anticipar, absorber, reformar (A2R) destinada a impulsar los esfuerzos de los países en la reducción del riesgo de desastres.

El cambio climático “nos afecta a todos, pero especialmente a las personas más pobres y que sufren hambre”, señaló Graziano da Silva, subrayando cómo los pequeños campesinos y los agricultores familiares están “en primera línea”.

Los más vulnerables deben recibir ayuda para adaptarse al cambio climático, añadió, recordando que en relación con los sectores agrícolas, ello requiere iniciativas respetuosas para el ambiente y que deben ir mano a mano con la mitigación de las consecuencias del cambio climático.

Reforzar la resiliencia antes, durante y después de las crisis

Las sequías, inundaciones, tormentas y otros desastres provocados por el cambio climático han aumentado en frecuencia y gravedad en las últimas tres décadas. Un reciente estudio de la FAO señala que en los países en desarrollo, un 25 por ciento del impacto económico negativo de estos desastres es asumido tan solo por los sectores agrícola, ganadero, pesquero y forestal.

La iniciativa A2R acelerará los esfuerzos para mejorar la resiliencia frente al clima de las personas más vulnerables en 2020, según Graziano da Silva. Aseguró que la FAO está trabajando en estrecha colaboración con los otros organismos de la ONU con sede en Roma -el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA) y el Programa Mundial de Alimentos (PMA)- en una estrategia común para aumentar la resiliencia actuando antes, durante y después de las crisis.

La estrategia tiene como objetivo fortalecer la capacidad de los países para anticipar y absorber los choques y crisis. Al mismo tiempo, ayuda a estos países a transformar de manera sostenible sus sistemas alimentarios, agrícolas y los medios de vida que en su mayoría están amenazados.

El Director General de la FAO observó que la iniciativa ya se ha puesto en marcha en Guatemala, Kenya y Níger “con resultados muy prometedores”, y que está vinculada al enfoque de Socorro, Recuperación y Resiliencia que la FAO ha venido aplicando con éxito en países como Filipinas y Vanuatu.

La FAO agradeció la oportunidad de albergar conjuntamente la Secretaría de la iniciativa A2R junto con el FIDA, el PMA y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA), dijo Graziano da Silva, haciendo hincapié en que el logro de resiliencia a gran escala se basa en las alianzas intersectoriales, por lo que invitó a otros organismos e instituciones a sumarse a este esfuerzo.


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El SIDA atualmente. Ultimos datos estadísticos de la OMS.

OMS subraya la urgencia de acelerar la expansión de los tratamientos con antirretrovirales

El objetivo de proveer tratamiento con antirretrovirales a 15 millones de personas se alcanzó nueve meses antes del plazo fijado en 2015. Foto de archivo: IRIN/Eva-Lotta Jansson

30 de noviembre, 2015 — La Organización Mundial de la Salud (OMS) enfatizó hoy la necesidad de extender las terapias con antirretrovirales a las personas portadoras del VIH para eliminar la epidemia del SIDA en una generación.

En la víspera del Día Mundial contra el SIDA, la OMS señaló que gracias a estos tratamientos, las muertes relacionadas con esa enfermedad han disminuido un 42% en los últimos 15 años, mientras que las nuevas infecciones se redujeron un 35% con respecto al máximo alcanzado en 2004.

Simon Bland, director de la Oficina de Nueva York del Programa Conjunto de la ONU sobre el VIH-SIDA (ONUSIDA), recordó en una conferencia de prensa que apenas en las décadas de 1980 y 90, ser seropositivo equivalía a una sentencia de muerte. En cambio, en la actualidad el padecimiento es tratable y unos 16 millones de seropositivos reciben terapias antirretrovirales, apuntó.

Sin embargo, no se debe bajar la guardia y se deben dedicar más esfuerzos y recursos para seguir avanzando, en vista de que el total de portadores del Virus de la Inmunodeficiencia Humana se estima en 37 millones, agregó.

“Todavía hay muchas estadísticas sombrías: cada año se contagian dos millones de personas, más de un millón mueren, en algunas partes del mundo hay muy poco o ningún progreso y, según UNICEF, existen desafíos especiales en el caso de los adolescentes. Así que no es momento de triunfalismos, el SIDA no se ha superado, el trabajo no se ha terminado aún”, advirtió Bland.

Los datos de ONUSIDA indican que los avances más rápidos de los últimos años se han registrado en África, donde más de 11 millones de personas reciben tratamiento con antirretrovirales.

Francisco durante el vuelo de regreso a Roma

FRANCISCO DURANTE EL VUELO DE REGRESO A ROMA

«Si la humanidad no cambia seguirán las miserias, las tragedias, las guerras, los niños que mueren de hambre, la injusticia». Sobre el caso ‘vatileaks’: «fue un error el nombramiento de Vallejo y de la Chaouqui. Hacen bien los periodistas denunciando la corrupción. ¡Agradezco a Dios que ya no esté Lucrecia Borgia! Debemos continuar con los cardenales la obra de limpieza». El reconocimiento a la obra de Ratzinger. El fundamentalismo «existe en todas las religiones, pero no es religioso, es idólatra»

ANDREA TORNIELLI
ENVIADO DESDE EL VUELO BANGUI – ROMA

El mundo está al borde del suicidio, si no cambia decididamente la dirección para afrontar los problemas relacionados con el cambio climático relacionados con el actual modelo de desarrollo. Lo dijo Papa Francisco dialogando con los periodistas durante el vuelo que lo llevó de Bangui a Roma. El Papa respondió también a un par de preguntas sobre Vatileaks: «fue un error el nombramiento de Vallejo Balda y de la Chaouqui en la comisión Cosea», y añadió un significativo reconocimiento a la obra que comenzó Ratzinger.

En Kenya se reunió con las familias pobres de Kangemi y escuchó sus historias de exclusión de los derechos fundamentales como la falta de acceso al agua potable. ¿Qué sintió cuando escuchó sus historias y qué habría que hacer para poner fin a estas injusticias?

«Sobre este problema he hablado varias veces. No recuerdo bien las estadísticas, pero me parece haber leído que el 80% de la riqueza del mundo está en manos del 17% de la población. No sé si sea cierto. Es un sistema económico que tiene en el centro el dinero, el dios dinero. Recuerdo una vez, un embajador no católico, hablaba francés, y me dijo: “Nous son tombeé dans l’idolatrie dell’argent” (Hemos cardo en la idolatría de la plata). ¿Qué sentí en Kangemi? ¡Sentí dolor, un gran dolor! Ayer fui al hospital pediátrico, el único de Bangui y del país. En terapia intensiva no tienen oxígeno, había muchos niños desnutridos. La doctora me dijo: ‘La mayor parte de ellos morirán porque tienen malaria o porque están desnutridos’. La idolatría es cuando un hombre o una mujer pierde su documento de identidad, es decir ser hijo de Dios, y prefiere buscarse un Dios a su medida. Este es el principio: si la humanidad no cambia, continuarán las miserias, las tragedias, las guerras, los niños que mueren de hambre, la injusticia. ¿Qué piensa este porcentaje que tiene en las manos el ochenta por ciento de la riqueza del mundo? Esto no es comunismo, es verdad. Y no es fácil ver la verdad».

Quisiera saber cuál fue el momento más importante del viaje, si volverá a África y cuya será su próximo viaje…

«Si las cosas salen bien, creo que el próximo viaje será a México; las fechas todavía no son precisas. ¿Volveré a África? No lo sé. ¡Yo soy un anciano, los viajes son pesados! El momento más importante: esa multitud, esa alegría, esa capacidad de festejar, de hacer fiesta a pesar de tener el estómago vacío. Para mí, África fue una sorpresa. Dios siempre nos sorprende, pero también África nos sorprende. Recuerdo muchos momentos, pero sobre todo la multitud… Se sintieron ‘visitados’, tienen un sentido de acogida muy grande, y yo lo vi en las tres naciones. Después, cada país tiene su identidad: Kenya es un poco más moderno y desarrollado. Uganda tiene la identidad de sus mártires: el pueblo ugandés, tanto los católicos como los anglicanos, venera a los mártires. La República Centroafricana tiene ganas de paz, reconciliación, perdón. Ellos han vivido hasta hace cuatro años, entre católicos, protestantes, musulmanes, como hermanos. Ayer fui a ver a los evangélicos que trabajan tan bien y después vinieron a Misa. Hoy fui a la mezquita, recé en la mezquita, el imán se subió al papamóbil para dar una vueltecita entre los prófugos. Hay un pequeño grupo muy violento, creo cristiano o que se dice cristiano, pero no es el EI, es otra cosa (los anti-Balaka, ndr.). Ahora se van a hacer las elecciones, han elegido a una presidenta de transición, esta mujer como presidenta, y buscan la paz: nada de odio».

Se habla mucho sobre «vatileaks» en la actualidad, sin entrar en detalles sobre el proceso que se está llevando a cabo, quisiera preguntarle: ¿cuál es la importancia de la prensa libre y laica para arrancar la corrupción?

«La prensa libre, laica y también confesional, pero profesional. La profesionalidad de la prensa puede ser laica o confesional: lo importante es que haya profesionistas y que las noticias no sean manipuladas. Para mí es importante porque la denuncia de las injusticias y de las corrupciones es un buen trabajo. La prensa profesional debe decir todo, pero sin caer en los tres pecados más comunes: la desinformación, es decir decir solo a medias la verdad y no el resto; la calumnia, cuando la prensa no profesional ensucia a las personas; la difamación, que es decir cosas que quitan la fama a una persona. Estos son los tres defectos que atentan contra la profesionalidad de la prensa. Necesitamos profesionalidad. Y, sobre la corrupción, ver bien los datos y decir las cosas: hay corrupción aquí por esto, esto y esto. Y luego un periodista profesionista verdadero, si se equivoca, pide perdón».

El fundamentalismo religioso amenaza a todo el planeta; lo hemos visto con los atentados de París. Frente a este peligro, usted cree que los líderes religiosos tienen que intervenir más en ámbito político?

«Si intervenir en ámbito político quiere decir hacer política, no. Hagamos el padre, el pastor, el imán, el rabino. Pero se hace política indirectamente predicando los valores, valores verdaderos, y uno de los valores más grandes es la hermandad entre nosotros. Todos somos hijos de Dios, tenemos el mismo Padre. No me gusta la palabra tolerancia, debemos hacer convivencia, amistad. El fundamentalismo es una enfermedad que existe en todas las religiones. Nosotros los católicos tenemos algunos (muchos), que creen que tienen la verdad absoluta y siguen adelante ensuciando a los demás con la calumnia, la difamación, y hacen daño. Esto lo digo porque es mi Iglesia. Hay que combatir el fundamentalismo religioso. No es religioso, ofende a Dios, es idólatra. Convencer a esta gente que tiene esta tendencia, esto es lo que deben hacer los líderes religiosos. El fundamentalismo que acaba en tragedia, o que comete delitos, es algo malo, pero sucede en todas las religiones».

¿Cómo fue posible el nombramiento de monseñor Lucio Ángel Vallejo Balda y de Francesca Choauqui en la comisión Cosea? ¿Cree haber cometido un error?

«Fue un error. Vallejo entró por el cargo que tenía y que ha tenido hasta ahora: era el Secretario de la Prefectura de los Asuntos Económicos. ¿Como entró ella? No estoy seguro, pero creo que no me equivoco si digo que fue él el que la presentó como una mujer que conocía el mundo de las relaciones comerciales. Trabajaron y cuando terminó el trabajo, los miembros de la Cosea se quedaron en algunos puestos en el Vaticano La señora Chaouqui no permaneció en el Vaticano; algunos dicen que se enojó por esto. Los jueces nos dirán la verdad sobre las intenciones, cómo lo hicieron. Para mí no fue una sorpresa, no me quitó el sueño, porque hicieron ver el trabajo que comenzó con la comisión de los nueve cardenales, de buscar la corrupción y las cosas que no funcionan. Quiero decir una cosa, no sobre Vallejo y Chaouqui. Trece días antes de la muerte de Juan Pablo II, durante el Vía Crucis, el entonces cardenal Ratzinger habló de suciedad de la Iglesia. Él fue el primero que lo denunció. Después muere Juan Pablo, y Ratzinger, que era decano en la misa ‘pro-eligendo Pontifice’, habló de la misma cosa. Nosotros lo elegimos por esta libertar al decir las cosas. Desde ese tiempo está en el aire en el Vaticano que allí hay corrupción. Sobre el proceso: no he leído las acusaciones concretas. Me habría gustado que acabara antes del Jubileo, pero creo que no se va a poder porque yo quisiera que todos los abogados de la defensa tengan tiempo para su trabajo y que haya libertad para defenderse».

¿Cómo hay que proceder para que estos hechos no vuelvan a verificarse?

«¡Yo agradezco a Dios que ya no esté Lucrecia Borgia! Pero debemos continuar con los cardenales y las comisiones la obra de limpieza».

 

El SIDA golpea duramente África, la epidemia continúa. Sabemos que la prevención es la clave y que los condones no son el único medio para detener la epidemia, pero son una parte importante de la respuesta. ¿No es acaso tiempo de cambiar la posición de la Iglesia para permitir el uso de preservativos con tal de evitar infecciones?

«La pregunta me parece parcial. Sí, es uno de los métodos; la moral de la Iglesia se encuentra en este punto ante una perplejidad. O el quinto o el sexto mandamiento: defender la vida o la relación sexual abierta a la vida. Pero este no es el problema. El problema es más grande: esta pregunta me has pensar en esa que una vez le hicieron a Jesús: ‘Dime, Maestro, ¿es lícito curar de sábado?’ ¡Es obligatorio curar! La desnutrición,la explotación, el trabajo esclavo, la falta de agua potable, estos son los problemas. No hablamos sobre si se puede usar tal curita para tal herida. La gran injusticia es una injusticia social, la gran injusticia es la desnutrición. No me gusta ir a reflexiones tan casuísticas cuando la gente muere por falta de agua o por hambre. Pensemos en el tráfico de armas. Cuando no existan estos problemas, creo que se podrá hacer la pregunta: ¿es lícito curar de sábado? ¿Por qué se siguen fabricando armas? Las guerras son el motivo de la mortandad más grande. No hay que pensar si es lícito o no es lícito curar de sábado. Hagan justicia y, cuando todos estén curados, cuando no haya injusticia en este mundo, podremos hablar sobre el sábado».

¿Cuál es la posición del Vaticano sobre la crisis que viven Rusia y Turquía? ¿Usted pensaba ir a Armenia por los 101 años de la masacre de los armenios?

«El año pasado le prometí a tres patriarcas que habría ido. La promesa sigue. Luego, las guerras: vienen por ambición. No hablo de las que se hacen para defenderse justamente de una injusta agresión. Las guerras son una industria, en la historia hemos visto tantas veces que un país con balances que no van bien deciden hacer una guerra y se ajusta el balance. La guerra es un negocio. Los terroristas, ¿fabrican ellos las armas? ¿Quién les da las armas? Hay toda una red de intereses, y detrás está el dinero, o el poder. Nosotros, desde hace años, estamos en una guerra mundial en pedazos, y cada vez los pedazos son de menos pedazos y más grandes. No sé qué piense el Vaticano. ¿Qué pienso yo? Que las guerras son un pecado, destruyen a la humanidad, son causa de explotación, de tráfico de personas. Hay que detenerlas. En las Naciones Unidas usé esta palabra en dos ocasiones, tanto en Nueva York como en Kenya: que su trabajo no sea un nominalismo declamatorio. Aquí en África vi cómo trabajan los Cascos Azules, pero esto no es suficiente. Y después leemos en la Biblia que el hermano mata a otro hermano: la primera guerra mundial. Y lo digo con dolor».

Comienza hoy en París la COP21, sobre el cambio climático. Nosotros esperamos que pueda ser el principio de la solución. ¿Usted cree que se den pasos importantes?

«Yo no estoy seguro, pero puedo decirle que ahora o nunca más. La primera conferencia, creo que fue en Kyoto… y se hizo poco. Cada año los problemas son más graves. Hablando en una reunión de universitarios sobre cuál mundo queremos dejar a nuestros hijos, uno dijo: ‘Pero, ¿usted está seguro de que habrá hijos de esta generación?’. Estamos al borde de un suicidio, por usar una palabra fuerte, pero yo estoy seguro de que casi la totalidad de los que están en París tienen esta consciencia y quieren hacer algo. El otro día leí que en Groenlandia los glaciares han perdido miles de millones de toneladas. En el Pacífico hay un país que está comprando otro país para mudarse, porque dentro de 20 años va a desaparecer (debido al aumento del nivel del mar, ndr.). Confío en esta gente, que hará algo. Espero que sea así y rezo por ello».

 

Usted tuvo muchos gestos de amistad hacia los musulmanes. ¿Qué es lo que dicen los imanes y las enseñanzas de Mahoma el mundo de hoy?

«Se puede dialogar, ellos tienen muchos valores, y estos valores son constructivos. También yo tengo la experiencia de amistad con un musulmán, un dirigente mundial. Podemos hablar. Él tiene sus valores y yo los míos, él reza y yo rezo. Muchos valores: la oración, el ayuno. No se puede cancelar una religión porque hay algunos o muchos grupos de fundamentalistas en cierto momento de la historia. Es cierto, las guerras entre religiones siempre han existido, también nosotros debemos pedir perdón: Catalina de Médici, que no era una santa, y esa guerra de los treinta años, esa noche de San Bartolomé… Debemos pedir perdón también nosotros. Pero ellos tienen valores, se puede dialogar. Hoy estuve en una mezquita, el imán quiso venir conmigo, en el papamos estaban el Papa y el Imán. ¿Cuántas guerras hemos hecho nosotros los cristianos? El saqueo de Roma no lo hicieron los musulmanes».

Sabemos que va a visitar México. Pero, ¿piensa ir a Colombia o a Perú?

«Los viajes, a mi edad, no hacen bien. Dejan huella, Voy a México y lo primero será ir a visitar a la Señora, a la Madre de América; si no hubiera sido por ella, no habría ido a la Ciudad de México por el criterio del viaje: visitar tres ciudades o cuatro que nunca hayan sido visitadas por los Papas. Después iré a Chiapas, luego a Morelia y, casi seguramente, en el camino para regresar a Roma, habrá una jornada en Ciudad Juárez. Sobre otros países latinoamericanos: en 2017 me invitaron a ir a Aparecida, la otra Patrona de América de lengua portuguesa, y desde ahí se podría visitar algún otro país, pero no sé, no hay planes».

Este fue su primer viaje a África y todos estaban preocupados por la seguridad. ¿Qué diría al mundo que cree que África es solamente víctima de guerras y destrucción?

«África es víctima, África siempre ha sido explotada por otras potencias, los esclavos de África eran vendidos en América. Hay potencias que solo buscan adueñarse de las grandes riquezas de África, acaso el continente más rico, pero no piensan en ayudar a que crezcan los países, a que todos puedan trabajar. África es mártir de la explotación. Esos que dicen que de África vienen todas las calamidades y todas las guerras no conocen bien el daño que hacen a la humanidad ciertas formas de desarrollo. Y por eso yo amo a África, porque ha sido víctima de otras potencias».

Al final, el Pontífice, después de haber agradecido nuevamente a los periodistas por el trabajo que hicieron durante el viaje africano, concluyó con estas palabras sobre la entrevista que acababa de terminar: «Respondo lo que sé, y lo que no sé no lo digo, no invento».


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Inauguración de la Conferencia de París.

COP21: Ban aboga por acuerdo duradero, dinámico, solidario y creíble

Ban Ki-moon (derecha) con el presidente de Francia, François Hollande (al centro), y el canciller francés, Laurent Fabius (izquierda), la COP21. Foto: ONU/Rick Bajornas

30 de noviembre, 2015 — La Cumbre sobre Cambio Climático (COP21) tiene el objetivo de escribir el guión de un nuevo futuro de esperanza, seguridad y dignidad para todos los habitantes del planeta, dijo hoy el Secretario General de la ONU al inaugurar ese evento en París.

Al dirigirse a los más de 150 líderes mundiales que asisten al cónclave, Ban Ki-moon les pidió concretar sus compromisos en un acuerdo duradero, dinámico, solidario y creíble que permita conseguir que la temperatura de la Tierra no aumente más de 2º C para finales de siglo.

“Nunca hemos afrontado una prueba de esta envergadura. Un momento político como este podría no repetirse. Pero tampoco habíamos tenido una oportunidad tan grande. Ustedes tienen el poder de garantizar el bienestar de esta generación y de las que vendrán después”, subrayó Ban.

El titular de la ONU afirmó que los planes nacionales para recortar las emisiones contaminantes que han presentado más de 180 países son un buen principio, pero recordó que hacen falta medidas más ambiciosas y rápidas, ya que esas estrategias no lograrían mantener el calentamiento global por debajo de los 2º.

La ciencia es clara, necesitamos encaminarnos hacia un futuro de bajas emisiones de carbono, el mundo lo sabe y no hay vuelta atrás, agregó.

Ban consideró que para que el acuerdo emanado de la COP21 tenga éxito deberá tener un carácter duradero, es decir, que deberá transformar la economía para convertirla en una de energías renovables.

Además, el pacto tendrá que ser dinámico para equilibrar el liderazgo de las economías industrializadas y la responsabilidad de los países en desarrollo.

Los otros elementos indispensables serán la solidaridad con los más pobres y vulnerables, y la credibilidad del acuerdo, lo que requerirá un sistema de monitoreo transparente, puntualizó Ban.

Asimismo, se refirió a la urgencia de que los países desarrollados cumplan la promesa de movilizar 100.000 millones de dólares para 2020.

“La historia está llamando, los exhorto a responder con valentía y visión”, concluyó Ban.


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Qué fue el Pacto de las catacumbas?

50 años del Pacto de las Catacumbas

Catacumbas-de-Santa-Domitila-Roma-e1400434028214Victor Codina. ¿Qué es el  Pacto de las Catacumbas? Durante el concilio Vaticano II(1962-1965) un grupo de obispos, principalmente de América Latina, liderados por Helder Cámara, se reunían periódicamente para reflexionar sobre el lema de la Iglesia de los pobres que Juan XXIII había propuesto para el concilio. Les motivaba a ello un deseo de fidelidad al Jesús pobre de Nazaret y también el testimonio del sacerdote  Paul Gauthier y de la carmelita Marie Thérèse Lescase que trabajaban como obreros en Nazaret.

Tras un largo tiempo de diálogo y discusiones, pocos días antes de la clausura del Vaticano II, el 16 de noviembre de 1965, 40 obispos se reunieron en las Catacumbas de Santa Domitila de Roma para celebrar la eucaristía y firmar un compromiso, el llamado Pacto de las Catacumbas, al que se adhirieron otros 500 obispos del concilio.

En este Pacto, los obispos, conscientes de sus deficiencias en su vida de pobreza, con humildad pero también con toda determinación y toda la fuerza que Dios les quiere dar, se comprometen a 13 decisiones. Resumimos brevemente sus principales contenidos.

Procurar vivir  al modo ordinario de la población en lo que toca a casa, comida y medios de locomoción; renunciar a signos de riqueza en vestimentas y metales preciosos, ni oro ni plata; no poseer bienes muebles ni inmuebles ni cuentas en el banco a nombre propio, sino, si es necesario, todo a nombre de la diócesis y obras sociales; confiar la gestión financiera a laicos competentes y conscientes de su misión apostólica; rechazar ser llamados con títulos como Eminencia, Excelencia, Monseñor… preferir ser llamados Padres; evitar todo tipo de concesiones de privilegios y preferencias.

A estas decisiones, más de tipo personal, se añaden una serie de opciones apostólicas: dar todo su tiempo, reflexión, corazón y medios al servicio de las personas, de los grupos trabajadores y económicamente débiles, apoyando a todos aquellos que se sienten llamados a evangelizar a los pobres; transformar las obras de beneficencia en obras sociales basadas en la caridad y la justicia; hacer lo posible para que los gobiernos decidan  y pongan  en práctica  las leyes y estructuras necesarias para la justicia, igualdad y desarrollo armónico de todas las personas.

Como obispos comprometerse a ayudar los proyectos de episcopados pobres y pedir a organismos internacionales estructuras que permitan a las mayorías pobres salir de su miseria; compartir la vida en caridad pastoral con sacerdotes, religiosos y laicos para que el ministerio sea un verdadero servicio, revisando la vida con ellos, procurando ser más animadores de la fe que jefes según el mundo.

Al regresar a sus diócesis se comprometen a dar a conocer estas decisiones a sus diocesanos, pidiendo les ayuden con su colaboración y oraciones.

Han pasado 50 años del Pacto de las Catacumbas, muchas de estas semillas evangélicas han florecido, pero todavía muchos de estos compromisos son tareas pendientes.

Este Pacto de las Catacumbas ahora se actualiza con  el Papa Francisco, quien con sus gestos simbólicos y sus exhortaciones nos invita a todos a vivir una vida sencilla y solidaria, donde los ministros no sean faraones, ni príncipes, ni capataces, sino  servidores que huelan a oveja, para que toda la Iglesia sea pobre y para los pobres.

Los 50 años del Pacto de las Catacumbas puede ser para todos una ocasión de examen y conversión a una Iglesia más evangélica, a la Iglesia de Jesús, el carpintero de Nazaret.

Para ello podemos repetir la plegaria con la que concluye el Pacto: “Que Dios nos ayude a ser fieles”


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Ultimo discurso del Papa en Rep. Centroafricana

11/30/2015 

«Cuánto actúa el demonio en momentos de odio y de guerra»

Papa Francisco

(©Ap)

(©AP) PAPA FRANCISCO

Papa Francisco celebró la Misa en el estadio de Bangui: «todos tenemos que pedir perdón al Señor por nuestras excesivas resistencias y demoras en dar testimonio del Evangelio». Por la tarde, el obispo de Roma vuelve al Vaticano

ANDREA TORNIELLI
ENVIADO A BANGUI 

«Todo bautizado ha de romper continuamente con lo que aún tiene del hombre viejo, del hombre pecador, siempre inclinado a ceder a la tentación del demonio (y cuánto actúa en nuestro mundo y en estos momentos de conflicto, de odio y de guerra), que lo lleva al egoísmo, a encerrarse en sí mismo y a la desconfianza, a la violencia y al instinto de destrucción, a la venganza, al abandono y a la explotación de los más débiles…». Lo dijo ayer y lo repite hoy: una vez más, Papa Francisco llama con su nombre a los que están detrás de la violencia, de la guerra, del odio étnico y religioso.

 

El Papa fue recibido por un entusiasmo arrollador cuando el papamóbil descubierto entró al estadio Barthélemy Boganda de Bangui, dedicado al primer sacerdote católico nativo de la República Centroafricana, que fue ordenado sacerdote en 1938, fue elegido representante de las Colonias en el Parlamento de la Union Française y fundó el partido«Mesan» cuyo lema es «nutrir, vestir, curar, instruir, dar alojamiento». Volvió al estado laico en 1950 y durante un breve periodo fue presidente, poco tiempo antes de la independencia de 1960.

 

La gente esperó al «mensajero de paz» soportando un calor sofocante. Es la última etapa del primer viaje a África de Francisco, que celebró la memoria de San Andrés. La liturgia estuvo acompañada con cantos y bailes muy emocionantes. Durante la procesión, el último en entrar era el Papa, atravesaron dos filas de chicas vestidas de verde y bailando.

 

«Es bueno —dijo Francisco en la homilía—, sobre todo en tiempos difíciles, cuando abundan las pruebas y los sufrimientos, cuando el futuro es incierto y nos sentimos cansados, con miedo de no poder más, reunirse alrededor del Señor, como hacemos hoy, para gozar de su presencia».

 

El Papa recordó que la valentía de los cristianos, de los más pobres y de los más pequeños siempre se ha apoyado en la mirada hacia el cielo, la vida eterna. «Esta mirada —explicó— tendida hacia el mundo futuro ha fortalecido siempre el ánimo de los cristianos, de los más pobres, de los más pequeños, en su peregrinación terrena. La vida eterna no es una ilusión, no es una fuga del mundo, sino una poderosa realidad que nos llama y compromete a perseverar en la fe y en el amor».

 

Pero Francisco recordó que la salvación que da la fe «es una realidad que transforma ya desde ahora nuestra vida presente y el mundo en que vivimos». «Demos gracias al Señor por su presencia y por la fuerza que nos comunica en nuestra vida diaria, cuando experimentamos el sufrimiento físico o moral, la pena, el luto; por los gestos de solidaridad y de generosidad que nos ayuda a realizar; por las alegrías y el amor que hace resplandecer en nuestras familias, en nuestras comunidades, a pesar de la miseria, la violencia que, a veces, nos rodea o del miedo al futuro; por el deseo que pone en nuestras almas de querer tejer lazos de amistad, de dialogar con el que es diferente, de perdonar al que nos ha hecho daño, de comprometernos a construir una sociedad más justa y fraterna en la que ninguno se sienta abandonado».

 

«Nosotros sabemos también —continuó— que a nuestras comunidades cristianas, llamadas a la santidad, les queda todavía un largo camino por recorrer. Es evidente que todos tenemos que pedir perdón al Señor por nuestras excesivas resistencias y demoras en dar testimonio del Evangelio». El Papa invitó por ello a «perseverar con entusiasmo en la misión, una misión que necesita de nuevos mensajeros, más numerosos todavía, más generosos, más alegres, más santos. Todos y cada uno de nosotros estamos llamados a ser este mensajero que nuestro hermano, de cualquier etnia, religión y cultura, espera a menudo sin saberlo».

 

«También nosotros —concluyó— tenemos que estar llenos de esperanza y de entusiasmo ante el futuro. La otra orilla está al alcance de la mano, y Jesús atraviesa el río con nosotros. Él ha resucitado de entre los muertos; desde entonces, las dificultades y sufrimientos que padecemos son ocasiones que nos abren a un futuro nuevo, si nos adherimos a su Persona. Cristianos de Centroáfrica, cada uno de ustedes está llamado a ser, con la perseverancia de su fe y de su compromiso misionero, artífice de la renovación humana y espiritual de su País».

 

A las 12.30, Francisco dejará Bangui y se dirigirá de vuelta a Roma. La llegada está prevista para las 19 horas, en el aeropuerto de Ciampino.

(©Afp)

(©AFP) EL PAPA EN BANGUI

Francisco entró a la mezquita de Bangui. «Permanezcamos unidos para que cese cualquier acción que, de una u otra parte, tiene el objetivo de defender intereses particulares»

DOMENICO AGASSO JR

 

Pocos se imaginaban que lo habría logrado. En cambio, Papa Francisco lo logró. Entró a la mezquita central de Koudoukou, en Bangui, que se encuentra en el famoso barrio «Km5», en donde hay una línea divisoria para marcar la zona de los musulmanes de la de los cristianos. Es una zona muy peligrosa, símbolo de las tensiones provocadas por la guerra civil en la República Centroafricana. Justamente en este barrio, el Papa pronunció estas palabras: «Cristianos y musulmanes somos hermanos». E invitó a permanecer unidos «para que cese toda acción que, venga de donde venga, desfigura el Rostro de Dios y, en el fondo, tiene como objetivo la defensa a ultranza de intereses particulares, en perjuicio del bien común. Juntos digamos ‘no’ al odio, a la venganza, a la violencia, en particular a la que se comete en nombre de una religión o de Dios. Dios es paz, salam».

El Papa fue recibido por el imán de la mezquita, Tidani Moussa Nalbi, que pronunció un saludo en nombre de la comunidad musulmana: «EL pueblo centroafricano no está condenado al conflicto y a la violencia. La situación actual en nuestro país no durará para siempre. Es simplemente un momento de nuestra historia. Un momento doloroso, cierto, un momento desafortunado, pero solo un momento. Y dentro de poco, dentro de muy poco, volveremos a encontrar la seguridad». El irán observó que la República Centroafricana necesita «la solidaridad del mundo entero», y citó varias iniciativas en este sentido de la Unión Económica Africana (Cmac), la Unión Africana (UA), de Francia, la Unión Europea y las Naciones Unidas. «No ignoramos —continuó hablando sobre la ayuda internacional para su país— y no olvidaremos nunca las decenas de jóvenes soldados de estos países que han perdido la propia vida para traer la paz a nuestro pueblo. Todos nosotros decimos gracias desde lo profundo de nuestros corazones». «Que Dios omnipotente pueda -concluyó el imán— traer la paz a neutro país, una paz igual, justa y fecunda».

El Pontífice argentino, por su parte, llamó a los musulmanes, «queridos hermanos», y dijo que para él era «una gran alegría estar con ustedes y expresarles mi gratitud por su afectuosa bienvenida. Agradezco particularmente al Imán Tidiani Moussa Naibi sus palabras de bienvenida. Mi visita pastoral a la República Centroafricana no estaría completa sin este encuentro con la comunidad musulmana».

Después reflexionó sobre la relación entre ambas religiones: «Cristianos y musulmanes somos hermanos. Tenemos que considerarnos así, comportarnos como tales. Sabemos bien que los últimos sucesos y la violencia que ha golpeado su país no tenía un fundamento precisamente religioso. Quien dice que cree en Dios ha de ser también un hombre o una mujer de paz. Cristianos, musulmanes y seguidores de las religiones tradicionales, han vivido juntos pacíficamente durante muchos años. Tenemos que permanecer unidos para que cese toda acción que, venga de donde venga, desfigura el Rostro de Dios y, en el fondo, tiene como objetivo la defensa a ultranza de intereses particulares, en perjuicio del bien común. Juntos digamos «no» al odio, a la venganza, a la violencia, en particular a la que se comete en nombre de una religión o de Dios. Dios es paz, salam».

Francisco subrayó que «en estos tiempos dramáticos, las autoridades religiosas cristianas y musulmanes han querido estar a la altura de los desafíos del momento. Han desempeñado un papel importante para restablecer la armonía y la fraternidad entre todos. Quisiera expresarles mi gratitud y mi estima».

El Papa recordó todos los gestos de «solidaridad que cristianos y musulmanes han tenido hacia sus compatriotas de otras confesiones religiosas, acogiéndolos y defendiéndolos durante la última crisis en su país, pero también en otras partes del mundo».

«Los animo vivamente —exhortó Francisco—a trabajar para que su país sea una casa acogedora para todos sus hijos, sin distinción de etnia, adscripción política o confesión religiosa. La República Centroafricana, situada en el corazón de África, gracias a la colaboración de todos sus hijos, podrá dar entonces un impulso en esta línea a todo el continente. Podrá influir positivamente y ayudar a apagar los focos de tensión todavía activos y que impiden a los africanos beneficiarse de ese desarrollo que merecen y al que tienen derecho».

Para concluir, el Papa invitó a todos a «rezar y a trabajar en favor de la reconciliación, la fraternidad y la solidaridad entre todos, teniendo presente a las personas que más han sufrido por estos sucesos. ¡Que Dios los bendiga y los proteja!». El Papa se detuvo en un momento de oración silenciosa con el imán frente al Mihrab de la mezquita, que indica la dirección hacia la que se encuentra La Meca.

Los imanes regalaron a Francisco una tabla con una incisión de uno de los versículos de El Corán y esta frase: «Si tú encuentras a ciertas personas más dispuestas a amar, son los que se dicen cristianos».

Después de la visita a la mezquita, el Pontífice se dirigió a visitar a los refugiados que estaba reunidos en algunas tiendas cerca del lugar, y también visitó la escuela de Koudoukou, en donde niños cristianos y musulmanes estudian juntos. Un clima de calor, emoción y alegría abrazaba a Francisco a cada paso.